UNA NUEVA EUROPA

La OTAN y el Pacto de Varsovia firman la paz

A. MONTAGUT, ENVIADO ESPECIAL, Las dos alianzas militares más poderosas del mundo, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y el Pacto de Varsovia, firmaron ayer en París el acuerdo de reducción de fuerzas convencionales en Europa (CFE), en una jornada que pasará a la historía como el día en que el continente europeo decidió terminar con la guerra fría. La importancia de este pacto quedó, sin embargo, eclipsada por la crisis y los peligros de guerra procedentes del golfo Pérsico. Desde ayer, Europa deja de ser el escenario militar de dos alianzas y dos filosofías políticas incapaces de entenderse.

Los 16 países de la Alianza Atlántíca y los seis del Pacto de Varsovia firmaron un documento histórico en el que se comprometen a reducir sus fuerzas convencionales en el continente y crear una zona de seguridad que se extiende desde la cordillera de los Urales hasta el océano Atlántico. Las dos alianzas firmaron, asimismo un pacto de no agresión. Asistieron asimismo a la ceremonia, en calidad de observadores, los otros 12 países europeos que acuden a la Conferencia sobre Seguridad y Cooperación en Europa (CSCE).La firma del acuerdo para reducir las fuerzas convencionales en Europa fue un acto solemne en el que participaron los jefes de Estado o de Gobierno junto con sus ministros de Exteriores. Entre ellos, el presidente español, Felipe González, y el ministro Francisco Fernández Ordóñez. La firma final se estampó en los documentos oficiales a las 9.40 horas en el Palacio del Elíseo, sede de la presidencia de la República Francesa.

Los documentos del tratado, colocados en unas carpetas de piel roja con ribetes dorados, fueron firmados por el estadounidense George Bush, el alemán Helmut Kohl, el francés François Mitterrand, la británica Margaret Thatcher, el italiano Giulio Andreotti, el canadiense Brian Mulroney, Felipe González, el turco Turgut Ozal, y los mandatarios de Bélgica, Dinamarca, Grecia, Islandia, Luxemburgo, Holanda, Noruega y Portugal, por una de las alianzas. Por la otra, el soviético Mijaíl Gorbachov, el checocoslovaco Vaclav Havel, el polaco Tadeusz Mazowiecki, el rumano Ion Iliescu, y los representantes de Bulgaria y Hungría.

Dos mujeres

Los líderes estaban flanqueados por altos mandos de los Ejércitos de sus respectivos países. Hubo sólo dos mujeres entre los firmantes: la británica Thatcher y la primera ministra noruega, Gro Harlem Brundtland. Los documentos suscritos fueron guardados en una caja de caoba.

Mitterrand, que fue el último en firmar el documento, declaró que el acuerdo "marca el fin de una época" y funda "una nueva seguridad para Europa y sus aliados". El presidente Bush comentó que este acuerdo es "el más importante de cuantos se han alzanzado jamás en el campo de la reducción de armamentos y minimiza prácticamente las tensiones [entre los dos bloques] que han existido hasta ahora".

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El ministro de Exteriores francés, Roland Dumas, describió la reunión como el "acontecimiento internacional más importante desde la II Guerra Mundial" y dijo que el CFE "diseñará a arquitectura de Europa para el próximo siglo".

En un comunicado conjunto, los estadistas de los 22 países firmantes del tratado declararon que el acuerdo "pone fin a una era de división y confrontación", que el acuerdo "representa la mayor contribución al común objetivo de incrementar la seguridad y estabilidad de Europa" y que "el tratado debe formar parte del continuo proceso de cooperación a la hora de construir las estructuras para un continente más unido".

Los firmantes declararon su compromiso de "cumplir la carta de las Naciones Unidas y el Acta de Helsinki" y que la seguridad de cada uno de los países firmantes está "ligada a la seguridad de todos los Estados firmantes". El tratado establece a lo largo de 160 páginas que a partir de la pasada medianoche las dos alianzas deben limitar en un plazo de 40 meses su potencial militar desplegado en Europa a 20.000 carros de combate, 30.000 vehículos acorazados, 20.000 piezas de artillería, 6.800 aviones de combate y 2.000 helicópteros de ataque. El nuevo tratado también incluye procedimientos de inspección y verificación de los cumplimientos del CFE para ambas partes.

Las dos alianzas militares firmantes tienen el derecho de realizar cualquier tipo de inspección sin previo aviso en las zonas en las que se sospeche que exista un movimiento militar dudoso o simplemente no convenido.

El CFE es el resultado de 15 años de arduas negociaciones. Comenzó el 1 de agosto de 1975, tras la firma del Acta Final de Helsinki, rubricada por los 35 países que componían entonces la Conferencia de Seguridad y Cooperación en Europa (CSCE), todos los europeos menos Albania, más EE UU y Canadá. Actualmente son 34, después de la reciente unificación alemana.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 19 de noviembre de 1990.

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