El Museo Malibú
Las cifras deL déficit comercial norteamericano influyeron ayer especialmente en la conducta de los mercados, cuyas caídas desde el inicio se vieron compensadas más tarde a base de contrapuntos positivos como el ligero descenso del precio del barril de crudo. Otra jornada de bajos volúmenes con pérdidas globales, que fueron desde el 50% del total contratado a primeras horas de la mañana hasta el 30% en el momento del cierre. Todas las expectativas descontadas llevaban sintonía internacional y centraban su atención en Wall Street. El mercado neoyorquino derivó de unos comienzos no demasiado malos, por la influencia del barril de crudo, hasta los deslizamientos de media tarde (hora peninsular española), cuando se comprobaba la indefinición del mercado monetario y la evolución de los tipos.La letra del Tesoro norteamericano acapara la atención de nuestros operadores y desde luego expresa a estas alturas una ambivalencia peligrosa si ha de servir como termómetro de la inversión. Es la cara opuesta de la estabilidad y valorización representada hoy por el mercado del arte, que alcanza sus cotas más altas en el Museo Malibú, propiedad de un adicto incurable al coleccionismo, el millonario Paul Getty.


























































