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Herzog rueda en un glaciar 'Grito de piedra'

El director alemán se desplazó a un pico argentino casi inaccesible para los alpinistas

A 2.000 metros de altura, el director alemán Werner Herzog acaba de concluir otro de sus heroicos rodajes. En el glaciar del cerro Torre, uno de los picos considerados entre los más inaccesibles del mundo por los alpinistas expertos, Herzog recoge los rollos de lo que será su Grito de piedra. Cercano a la frontera de Argentina con Chile, el glaciar se sitúa en plena cordillera de los Andes, 3.000 kilómetros al sur de Buenos Aires.

Como en el Amazonas cuando acabó Fitzcarraldo o en Karakorum, la ladera paquistaní del Himalaya, cuando filmó El lado oscuro de la montaña, Herzog siente que ha disfrutado nuevamente de su "hermoso trabajo". Para él, la palabra aventura no tiene sentido en estos tiempos: "Es un concepto muerto, sólo los idiotas hablan de aventura. Lo nuestro es un trabajo duro y dificil a veces, pero un trabajo hermoso para el que estamos preparados". Su equipo de 50 personas, entre los que se encuentran cinco de los mejores escaladores del mundo, participa de la tarea.Cada día, cuando las imprevistas tempestades no obligaban a permanecer encerrados en el único hospedaje de El Chaltén, el poblado fronterizo más cercano al cerro Torre, de 3.128 metros de altitud, la expedición se transportaba hasta el glaciar en dos helicópteros para instalar allí las plataformas que el viento destruía una y otra vez. "Las tormentas eran tan violentas a veces que ni siquiera cinco hombres de los más fuertes podían sostener el trípode de la cámara. Yo llegué a volar como Batman", recordó Herzog en declaraciones a la prensa argentina. "Parece un chiste, pero es verdad".

"El accidente se produjo cuando una de las carpas voló y lastimó en el pie a uno de mis asistentes. El helicóptero no podía llevárselo, y nos quedamos con otros dos compañeros más de 40 horas arriba, en la montaña. Yo pasé diez horas con la nieve hasta la cintura".

El riesgo había sido previsto desde el comienzo, cuando se dejaron alimentos y mantas en las cuevas naturales de la montaña para que se pudiera sobrevivir allí hasta tres semanas en caso de que un temporal ¡mpidiera el descenso a pie.

También los principales actores, el canadiense Donald Sutherland, la francesa Mathilda May y el italiano Vittorio Mezzogiorno, soportaron con estoicismo todas las dificultades sólo para complacer a Herzog. "Es que filmar con él, aun en un papel tan arriesgado como escalador y en estas condiciones, es un lujo que no se paga con nada", explica Mezzogiorno.

Herzog no adelanta la historia de su película, basada en el desafio y la competencia entre dos escaladores, porque ha modificado el argumento varias veces durante el rodaje. "Es una historia sobre el honor y el valor, pero ¿de qué vale contarla? La magia tiene que estar en la pantalla".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 16 de noviembre de 1990