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CARTAS AL DIRECTOR

Tiempo de uniones

San Agustín, Gran Canaria.

España ha presentado el estatuto del ciudadano europeo. Cuando se ponga en marcha, cualquier nativo de los países miembros de la Comunidad Europea podrá ser considerado como ciudadano de con pleno derecho del país donde resida. Y de plenas obligaciones. Incluso la mili será hecha en el país donde se resida, sin tener en cuenta el lugar de origen.En Rusia, un continente en sí, se debate actualmente la reestructuración de la unión de repúblicas, para conseguir una enorme federación de países soberanos.

En las Naciones Unidas se vive una luna de miel de las grandes potencias, que propicia la colaboración internacional en los grandes problemas que afectan a la humanidad.

Y, en Canarias, ¡Dios mío, vivimos en otro mundo!, seguimos magnificando las más mínimas diferencias que pueda haber con el Gobierno de la nación; pretendiendo ir de diferentes y específicos por la vida. Aquí, cuando ya el resto de España lleva varios años integrada en la Comunidad Europea, seguimos hablando de APIM, REF, IGIC, y procurando poner todas las dificultades del mundo para que nada se mueva. Cuando lleguen las vacas flacas, que no están muy lejos, pediremos el agua por señas. Subvenciones a todo pasto; pero de pagar impuestos, llámese IVA o lo que sea, como el resto del país, ni hablar. Luego, si las cosas no marchan, se le echa la culpa a Madrid de todo lo malo que pase y el pueblo siempre estará dispuesto a creérselo.

¿Cuándo se va a acabar con esta política de disminuidos? Aquí, donde los Juan Guerra se multiplican por mil y el desparpajo de algunos políticos para enriquecerse en los cargos es contemplado con admiración a su listeza, se emplea toda la fuerza de las gargantas en proclamar los peligros que vienen de fuera, cuando los gusanos propios ya se han comido todo el interior de la manzana.- Emilio del Barco.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 16 de octubre de 1990