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CARTAS AL DIRECTOR

Autopistas inútiles

Al parecer, el Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo (MOPU) quiere sacar a concurso próximamente varias autopistas de peaje, entre ellas los itinerarios Madrid-Burgos y Madrid-Valle del Ebro. No puedo dejar de manifestar mi perplejidad ante esta noticia cuando resulta que estos dos itinerarios van a ser servidos en un plazo próximo por autovías. En el primero de ellos., la autopista de peaje duplicara casi exactamente la autovía que se está construyendo a partir de la N-I, con lo cual tendríamos en realidad una carretera de ocho carriles para una intensidad de tráfico que incluso dentro de cuatro o cinco años no va a superar los 10.000 o 12.000 vehículos al día (véanse las estadísticas que publica la propia revista del MOPU). La autopista de peaje Madrid-Valle de Ebro sólo coincidirá con la autovía hasta Medinaceli, ya que después se dirige hacia Tudela; aun así, se dará el caso anterior en el 50% de su trazado.No veo por ningún lado la utilidad real de dichas autopistas y sí sus diversos inconvenientes: ocuparán una superficie equivalente a más de 2.000 hectáreas de terrenos variados (o sea, más de 2.500 campos de fútbol cubiertos de agradable alquitrán y cemento) y provocarán un impacto ecológico innegable sobre algunas zonas como la sierra Norte de Madrid. Como estos ejes de comunicación dejarán de estar saturados a partir de la terminación de las autovías, sólo puedo pensar que la iniciativa del MOPU es una mera cesión a los intereses especuladores de las empresas constructoras y no está basada sobre las necesidades reales del tráfico ni sobre las necesidades reales de las regiones que atravesarán en su día. ¿Por qué no se sacan a concurso los tramos estrictamente necesarios, como podría ser el de Madrid a Guadalajara? ¿No sería más fácil y más respetuoso con el medio ambiente transformar las autovías en autopistas libres, cerrando, por ejemplo, sus accesos? ¿Por qué privilegiar tanto los ejes de comunicación con Madrid teniendo otros (véase la cornisa cantábrica) en lamentable estado?-

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* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 16 de octubre de 1990