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CARTAS AL DIRECTOR

Gananderos agresivos

El pasado 27 de septiembre, mi marido y yo tuvimos que trasladamos a Valladolid desde la localidad palentina de Guardo, donde residimos.Estaban previstas movilizaciones de ganaderos, promovidas por los sindicatos agrarios ASAJA-COAG. Sabiéndolo de antemano, me informé de cuáles iban a ser las carreteras cortadas, comprobando que en mi itinerario sólo había un punto conflictivo, en la localidad de Saldaña.

Sortear este corte de carretera me supuso un retraso de 30 minutos y 25 kilómetros adicionales de carreteras en malas condiciones. Cuando creíamos que ya no se iban a presentar más problemas, nos vimos sorprendidos por un segundo corte imprevisto y no anunciado en Carrión de los Condes, lo que nos produjo una sensación de total impotencia y una alteración nerviosa que nos llevó a manifestar a los ganaderos allí presentes nuestro profundo malestar.

Nuestra protesta se quedó en agua de borrajas, como es de suponer, y los ganaderos nos invitaron a dar la vuelta no de muy buenas maneras. El nerviosismo fue en aumento y apareció un individuo que creemos sería un piquete por su actitud provocadora. Dich individuo llegó a incitar a la violencia a sus compañeros y a amenazamos con volcar el coche. Lo único que consiguió fue rompernos el espejo retrovisor exterior.

Lo peor del fracasado viaje fue no poder ejercer nuestro derecho a desplazamos libremente y el de libre expresión, puesto que ni siquiera pudimos protestar, porque la actitud de los ganaderos nos parecía casi de secuestro.

Por más vueltas que le doy a la cuestión, no logro entender la legitimidad de estas formas de reivindicar el justo derecho a defender las rentas de los ganaderos. Me parecen actitudes sectarias, antidemocráticas o irresponsables.

¿Se imaginan si todos hiciésemos lo mismo?-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 11 de octubre de 1990