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GUERRA EN EL GOLFO

El Estado imposible

Hay entre 15 y 20 millones de kurdos. Y hay incluso un territorio, que comparten en cinco países, que se conoce como Kurdistán. Como hay una tierra que se llama Armenia. Pero tantas posibilidades tienen los kurdos de formar su propio Estado como los armenios, repartidos por todo el mundo tras el genocidio de comienzos de siglo.La única oportunidad para esta utopía se produjo tras la II Guerra Mundial, cuando los vencedores repartían los despojos del imperio otomano. Se preveía entonces una región autónoma kurda, en el este de Anatolia y en Mosul, y una opción para la independencia posterior. El tratado de Sèvres incluía esta previsión, pero, cuando se convirtió en papel mojado, el que le sustituyó, el tratado de Lausana, olvidó la palabra independencia. Una parte de Kurdistán pasó a manos de Turquía; la otra, a Irak. En 1925, 1930 y 1937 estallaron violentas revueltas de los kurdos de Turquía. Fueron reprimidas a sangre y fuego.

En Irán, los Pahleví procuraron no interferir en el funcionamiento tribal de los kurdos, y las relaciones entre unos y otros fueron de coexistencia pacífica. Esta se vino abajo cuando, en 1946, y con apoyo soviético, se proclamó en Mahabad una república kurda independiente. Duró 10 meses, y se acabó en el campo de batalla.

Durante varios años, ¡a guerrilla kurda iraquí encontró refugio en Irán, con el beneplácito del sha, hasta que el fatídico acuerdo de 1975 la dejó otra vez a merced de Sadam Husein.

El triunfo de la revolución islámica, en 1979, acabó con toda veleidad autonomista en el Kurdistán iraní, que entró en un estado de semirrebelión. Durante la guerra con Irán, los dos contendientes apoyaron a la guerrilla del país contrario. Pero el alto el fuego dejó las manos libres a Bagdad para machacar toda resistencia en su frente kurdo. En cuanto al iraní, parece dormido.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 14 de agosto de 1990