FERIA DE PALMA DE MALLORCA

Adiós, Manzanares, adiós

El fallo de esta feria se vio ayer ante la mala programación del cartel. Anunciar un solo diestro con seis toros y que se llame Manzanares, en este su año de bajo rendimiento, no se le ocurre ni al que asó la manteca. Que hoy haya un torero capaz por sí mismo de llenar una plaza, está por ver, y máxime si para despachar seis toros no se lleva vitola de toréro largo.

El respetable, que no es tonto, demostró ante la convocatoria de ayer su escasa presencia en tan sólo un cuarto de entrada, juzguen pues los empresarios. Lo del torero es otro cantar, pues si hoy le preguntan a Manzanares por lo de ayer, tal vez responda que los toros no sirvieron. Si esa pregunta se la hacen a la afición de Palma, seguro que contestará que fue el torero quien no sirvió. Y razón lleva.

Montalvo / Manzanares

Cuatro toros de Montalvo, flojos, chicos, de poca cara; el 3º, inválido; 4º y 5º, de Flores Tassara, terciados y flojos, también sin apenas cara. José María Manzanares: dos pinchazos, estocada desprendida (palmas, saludos tercio); media estocada delantera (silencio); pinchazo hondo caído, siete descabellos (pitos); pinchazo caído, un descabello (palmas y saludos tercio); metisaca, pinchazo, media estocada delantera, dos descabellos (silencio); dos pinchazos, media estocada caída (división). Plaza de toros de Palma de Mallorca, 12 de agosto. Tercera corrida de Feria. Un cuarto de plaza.

Ver a José María Manzanares en este bello Coliseo Balear después de la tarde gloriosa que tuvieron otros toreros, el día anterior, daba pena. No se puede estar más apático y con tan pocos recursos como anduvo el torero de Alicante; alguien decía por el tendido: "¿A qué ha venido este aquí?".

Se llevaban al sexto al desolladero y no había constancia de la menor vuelta al ruedo, y eso que toros hubo, aunque no todos, que sirvieron, caso evidente del cuarto, de Flores Tassara, que tomaba la franela a modo de carretón. Muleteaba Manzanares en derechazos sin ligazón; cambiaba de mano y era el pico cuanto metía insistente en ayudados naturales.

Se fue sin torear

Se fue, evidentemente, el toro sin torear, y faena tenía de cante grande, mas algunos, esperanzados, que los hay, vieron tal vez en esto lo único importante de la tarde; imagínense el resto: trasteos, mantazos, realizar la suerte suprema de. pinchazo y descabellos, y todo a una velocidad preocupante, pues en hora y media todos estábamos paseando por la bahía y el torero recién duchado.

No hubo concesión de quite para los sobresalientes, no fuera a ser que saltara la sorpresa y se aguara el proyecto. Sin embargo, aunque lo intentó Manzanares, no pudo evitar que ese extraordinario banderillero de la isla que se llama Valentín Luján saludara montera en mano y total por colocar dos pares de banderillas tal y como mandan los cánones, casi nada.

Eso sí que fue lo más torero de la tarde, y nosotros que lo vimos. Al maestro de Alicante mejor olvidarlo, pues a estas horas casi todos dudan que ayer toreara en Palma, con lo bien que habría estado metidito en su casa y jugando al dominó con quien le contrató.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0012, 12 de agosto de 1990.