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Los armadores denuncian el sistema de licencias de la CE

Ondárroa es el último puerto pesquero de Vizcaya antes de llegar a Guipúzcoa. De sus poco más de 11.000 habitantes 1.300 viven directamente de la pesca de altura en alguno de los 60 buques merluceros. El sistema de licencias de la Comunidad Europea (CE), calificado de insuficiente al unísono por los armadores y el Gobierno vasco, obliga a los pesqueros a una violación constante de las normas para sobrevivir.España dispone de 300 licencias de altura en aguas comunitarias pero sólo 150 barcos pueden faenar simultáneamente. Muchos de los buques ondarreses disponen de derechos restringidos y se ven obligados a efectuar mareas de cuatro o cinco días, que no resultan rentables. Los pesqueros optan por permanecer en los caladeros franceses del Golfo de Vizcaya cuando ya han cedido el testigo a otro barco para que ocupe su lugar.

Los pescadores se sienten poco y mal defendidos por las autoridades españolas, a las que acusan de debilidad. El Gobierno vasco critica al central por no darle participación en los planes de ordenación del sector y realizar a sus espaldas los planes bimensuales de pesca, que deben presentarse ante Bruselas. "El enfrentamiento del martes debe servir para reflexionar en serio porque las cosas no pueden quedar como están", afirma Miguel Muruaga, director de Pesca del Ejecutivo de Vitoria.

"En el actual sistema, muchos de los pesqueros vascos", añade Miguel Muruaga, "no son rentables y se ven abocados a forzar demasiado las cosas para sobrevivir".

Aunque prudentes para evitar nuevos roces con las autoridades francesas, los armadores también manifiestan una antigua y profunda insatisfacción. Francisco Marín, directivo de Goldaketa, una asociación a la que pertenecen dos de los buques envueltos en la refriega del martes, lo resume así: "El capítulo pesquero se cerró mal, muy mal, en el tratado de adhesión a la comunidad. Entonces nos dijeron que lo importante era entrar, luego se arreglaría. Pero pasa el tiempo y todo sigue más o menos igual".

La irritación de los pescadores vascos sube grados cuando se refieren a las masivas importaciones de pescado que se realizan de Francia o Gran Bretaña. La flota española puede permanecer en los mares comunitarios en situación transitoria, sometida al régimen de licencias, hasta el año 2003.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 9 de agosto de 1990