GUERRA EN EL GOLFO

Bush envía tropas y aviones para proteger a Arabia Saudí de un ataque de Irak

Estados Unidos decidió anoche el envío urgente de tropas y aviones de combate a Arabia Saudí, dos días después de que el presidente George Bush se comprometiera a defender, "la integridad e independencia" del reino árabe ante un eventual ataque por parte de Irak, cuyo ejército invadió Kuwait el pasado jueves. Fuentes del Pentágono informaron que la llegada de los primeros efectivos terrestres y aéreos a territorio saudí está prevista para hoy. El portavoz de la Casa Blanca, Marlin Fitzwater, se negó a comentar los movimientos militares.Fitzwater justificó su silencio "por razones estratégicas muy válidas", pero subrayó que el despliegue de las tropas iraquíes, que según informes de la inteligencia norteamericana se encuentran situadas a escasa distancia de la frontera saudí, constituye "una amenaza inminente" para el reino árabe, que suministra a Estados Unidos casi el 20% de sus importaciones petroleras.

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Fitzwater añadió que las fuerzas iraquíes, que invadieron Kuwait en una operación relámpago el pasado jueves, "se encuentran en posición ofensiva y creemos que constituyen una amenaza inininente" contúa Arabia Saudí.

El portavoz presidencial declaró que, en sus entrevistas en Riad, el secretario de Defensa, Dick Cheney, había puesto de re lieve a los responsables saudíes que el Gobierno norteamericano consideraba un ataque iraquí al reino saudí como "una amenaza contra la seguridad nacional" de Estados Unidos.

[El presidente del Gobierno español, Felipe González, dejó claro ayer en Víena, donde asistía a los funerales por el ex canciller austríaco Bruno Kreisky, que es partidario de "mantener el principio" de la no intervención militar y apostó por "una respuesta regional (en el seno del mundo árabe) a un conflicto regional".]

Bush ha adoptado la decisión de enviar fuerzas militares a Riad, que coloca a Estados Unidos en confrontación directa con el régimen de Sadam Husein, después de que Cheney consiguiera el lunes en Riad, tras una entrevista con el rey Falid, la oportuna autorización por parte de las autoridades saudíes, que hasta ayer se resistían a permitir la utilización de sus instalaciones por los norteamericanos por temor a una posible represalia iraquí.

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Editorial en la página 8

Las tropas de EE UU llegan hoy a Arabia Saudí

Fuentes del Pentagono manifestaron que Estados Unidos enviaría entre 2.000 y 4.000 hombres de las divisiones aerotransportadas números 82 y 87, con base en Fort Bragg y Fort Stewart, en Carolina del Norte y Georgia, con la misión de proteger las bases aéreas saudíes, donde está prevista la llegada de varias escuadrillas de cazas F-15 y F-16 procedentes de bases de la Alianza Atlántica en Europa.Los soldados norteamericanos serán transportados directamente desde sus acuartelamientos en la costa oriental de Estados Unidos a Arabia Saudí en gigantescos transportes militares C-5A, que precisarán ser abastecidos por aviones cisternas en vuelo sobre el Atlántico.

Estados Unidos intentaba ayer conseguir, tras la imposición de sanciones económicas y financieras totales a Irak, decidida el lunes por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, una coreanización del conflicto provocado por la invasión iraquí de Kuwait, con la imposición de un bloqueo naval internacional destinado a asfixiar económicamente al régimen de Bagdad.

Los esfuerzos del presidente Bush y de la diplomacia norteamericana para conseguir una acción concertada a nivel internacional contra Irak desde que las tropas iraquíes traspasaron la frontera con Kuwait el pasado jueves recordaban los pasos dados por el entonces presidente Harry Truman cuando las tropas norcoreanas invadieron Corea del Sur en 1950.

En busca de apoyo

Como entonces Truman, Bush ha buscado ahora el apoyo internacional y el paraguas de las Naciones Unidas antes de decidirse a tomar acciones unilaterales que pudieran ser interpretadas en el mundo árabe y en los países del Tercer Mundo como un nuevo gesto de arrogancia norteamericana.

Como recordó la primera ministra británica, Margaret Thatcher, la condena mundial de la acción iraquí por la comunidad internacional tiene pocos precedentes. En sus 45 años de historia, las Naciones Unidas sólo han actuado con una unanimidad y rapidez parecidas en dos ocasiones anteriores: para imponer sanciones económicas al régimen de Ian Smith, en 1966, y para prohibir la venta de armas a Suráfrica, 11 años después.

Bush, que prácticamente reparte su tiempo desde el comienzo de la crisis entre reuniones con su consejo nacional de seguridad y conferencias telefónicas continuas con los dirigentes mundiales, seguía ayer moviendo sus peones para una acción concertada en contra de Irak.

El secretario de Estado, James Baker, tenía previsto volar hoy a Turquía para celebrar conversaciones con el presidente turco, Turgut Ozal, sobre el papel que el país islámico, que tiene frontera común con Irak, puede jugar en la crisis. Bush ya ha conseguido un objetivo vital al conseguir que Ankara, al amparo de las sanciones de la ONU, cerrara la terminal del oleoducto iraquí que termina en su territorio.

Sin embargo, todo parecía indicar ayer que la gestión de Baker sería de más largo alcance y estaría relacionada con la posición de Turquía en el caso de que Washington decidiera ordenar una acción de represalia contra las instalaciones petrolíferas iraquíes. Informaciones no desmentidas por el Pentágono ni por el Gobierno turco anunciaron ayer la llegada de 14 aviones F-111 procedentes del Reino Unido a la. base de Kirkuk, desde donde podrían atacar los campos petrolíferos iraquíes de Kirkuk. Según el Pentágono, los aviones, utilizados en 1986 para bombardear Trípoli, se encuentran en Turquía para realizar "ejercicios rutinarios".

Por su parte, el secretario de Defensa, Dick Cheney, se entrevistó ayer en Alejandría con el presidente egipcio, Hosm Mubarak, pocas horas después de haber visitado Arabia Saudí. Cheney intentó conseguir permiso egipcio para que el portaviones Eisenhower, con su grupo naval de apoyo, pueda atravesar el canal de Suez y dirigirse al mar Rojo con el fin de impedir la carga de petróleo iraquí en el oleo dueto que termina en el puerto saudí de Yanbu. Por el momento, no se conoce el resultado de las gestiones del secretario de Defensa en Egipto, que informó ayer telefónicamente de sus entrevistas al presidente Bush, y cuyo regreso a Washington estaba previsto para primera hora del miércoles, después de una escala en Rabat para entrevistarse con el rey Hassan II de Marruecos.

El informe de Bagdad

Entretanto, el Departamento de Estado analizaba ayer el contenido del informe enviado por el embajador norteamericano en funciones en Bagdad, James Wilson, que fue convocado el lunes por el presidente Sadam Husein, con quien mantuvo una entrevista de más de dos horas.

El mensaje dado por el dirigente iraquí al diplomático norteamericano no ha contribuido nada a tranquilizar el clima en que vive Washington desde el comienzo de la crisis. El presidente iraquí manifestó a Wilson que la conquista de Kuwait por parte de Iraq era "total e irreversible", al tiempo que advertía a Washington de las consecuencias imprevisibles que tendría una acción militar norteamericana contra los intereses iraquíes. La única parte positiva de la entrevista fue una promesa de Husein de no invadir Arabia Saudí, país, según el presidente iraquí, con el que mantiene "relaciones fraternales".

Entretanto, la atención de Estados Unidos se concentra en la materizalización del bloqueo naval sobre Iraq, con participación de unidades navales de los países de la Alianza Atlántica y, si es posible, con una presencia soviética, aunque ésta sea simbólica. El Reino Unido, Francia e Italia han anunciado ya el envío de navíos a la zona del Golfo, y dentro de pocos días Estados Unidos contará, entre las unidades desplegadas frente al estrecho de Ormuz y en el Mediterráneo oriental con un total de 37 navíos de guerra, entre ellos tres portaviones y el acorazado Wisconsin.

[A su vez los países miembros de la CE han fijado para este viernes una reunión de Ministros de Asuntos Exteriores a realizarse en Bruselas. La reunión se celebrará a propuesta del ministro italiano de exteriores, Giariní de Michelis. El encuentro fue confirmado por el ministro de Exteriores francés, Roland Dumas, quien dijo que se acordó durante .el funeral del ex canciller de Austria, Bruno Kreisky. En Washington, el Departamento de Estado anunció que a la reunión de Bruselas asistirá el secretario de Estado norteamericano, Jarnes Baker. En Sanaa, Yemen, que anteriormente había apoyado la ofensiva de Irak, reclamó ayer su retirada del territorio kuwaití. Por su parte el Consejo de Cooperación del Golfo, reunido en Yeda (Arabia Saudí) exigió a Bagdad la inmediata retirada de Kuwait. El Consejo está formado por Arabia Saudí, Kuwait, Emiratos Árabes, Quatar, Bahrein y Oman.]

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 07 de agosto de 1990.

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