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Los 'marines' desembarcan en Liberia para evacuar a los norteamericanos

Estados Unidos envió ayer a los marines (infantería de marina) a Liberia con el fin específico de evacuar a los aproximadamente 300 súbditos estadounidenses en el país africano, fundado el siglo pasado por esclavos libertos de las plantaciones de algodón norteamericanas. La Casa Blanca subrayó que, a pesar de esta acción, Washington no intervendrá en la sangrienta guerra civil que desde hace siete meses enfrenta al Gobierno del presidente Samuel Doe con dos facciones rebeldes.

La intervención norteamericana fue decidida por el presidente George Bush en una reunión celebrada el sábado en su residencia campestre de Camp Maryland con sus máximos asesores de seguridad, en la que también se estudiaron las eventuales acciones abiertas a Washington en la región del golfo Pérsico tras la invasión iraquí de Kuwait.El portavoz presidencial, Marlin Fitzwater, que anunció el inicio de la Operación Sharp Edge (filo cortante) a primeras horas de la mañana de ayer, justificó la acción de los marines por la amenaza hecha el día anterior por uno de los líderes rebeldes de la guerra civil liberiana, Prince Johnson, de comenzar a detener a los extranjeros residentes en Liberia con el fin de provocar una intervención exterior.

La operación implicó la participación de 225 marines transportados a Monrovia por 11 helicópteros. procedentes de una fuerza anfibia de cuatro navíos, que se encuentra en aguas internacionales frente a las costas liberianas desde el 3 de junio. El resto de los marines, otros 2.100 hombres, seguía ayer a bordo de sus unidades en estado de alerta.

Según Fitzwater, el objetivo específico de la operación ha sido el rescate y evacuación de los 300 súbditos norteamericanos, incluidos la mayoría de los 70 funcionarios de la Embajada en Monrovia, así como la protección del edificio de la representación diplomática y dos transmisores de la Voz de América para sus emisiones hacia África.

"Los marines permanecerán en Monrovia el tiempo que sea necesario para asegurar la seguridad de los norteamericanos", dijo Fitzwater, quien añadió que tienen autorización para utilizar "todos los medios a su alcance hasta completar la evacuación".

Sin incidentes

El portavoz presidencial subrayó que Washington no tiene la menor intención de intervenir en la guerra civil, aunque mantiene la oferta de evacuar al presidente Doe, que resiste desde hace días en su residencia el sitio de los rebeldes. "La presencia de los marines no indica ni constituye una intención por parte de EE UU de intervenir militarmente en el conflicto", dijo. El desembarco, según Fitzwater, se produjo sin incidentes y sin que los marines disparasen un solo tiro. Inmediatamente después de su llegada, las tropas norteamericanas se dirigieron al edificio de su representación diplomática, desde donde comenzaron las operaciones de evacuación.

En Washington, fuentes cercanas al Pentágono manifestaron que EE UU estaría dispuesto a evacuar a súbditos de otros países amigos y aliados si se le pide.

El sábado, el dirigente rebelde Prince Johnson amenazó conempezar a tomar rehenes extranjeros para provocar una intervención exterior. "Estaba claro que las vidas de nuestros ciudadanos y de otrossilbiditos extranjeros, corrían peligro tras esa amertaza, y eso fue el factor determinante que nos ha obligado a intervenir", añadió Fitzwater.Manuel de Luna, embajador español en Monrovia, aseguró ayer a EL PAIS, en una comunicación a través de radioaficionados, que Ios 600 cadáveres de la matanza ocurrida la semana pasada en la iglesia luterana de Monrovia siguen sin ser enterrados y que la gente se mueve por la ciudad como un hormiguero convulso, según de donde lleguen los tiros", informa Ana Camacho.

Según el embajador, la tranquilidad marcó la noche del sábado y la mañana de ayer hasta que, hacia las 9.00 hora local (11.00 hora peninsular española), comenzó a oírse desde la residencia un continuo movimiento de helicópteros norteamericanos 11 entre la Embajada estadounidense y el inar".

Los combates entre tropas y rebeldes se han complicado con el estallido de los enfrentamientos entre la columna de Taylor -que se ha estancado en las inmediaciones de las emisoras norteamericanas de la Voz de América y ELWA, esta última a unos 15 kilómetros al norte del hospital español- y la de Prince Johrison, que llegó a Monrovia desde el norte y controla los barrios del centro, donde se hallan la Embajadas norteamericana y británica.

Desde hace cuatro días, los representantes diplomáticos españoles no tienen noticias del palacio presidencial, pues el agotamiento de la batería acabó con la última línea de teléfono con el exterior del reducto de Samuel Doe. En su última comunicación, el todavía presidente liberiano no modificó la postura expresada en el último encuentro con el cuerpo diplomático en Monrovia, hace dos semanas, en el que reiteró su negativa a abandonar el país "para proteger la vida y bienes de los liberianos y velar por la vigencia de la Constitución" de su país. En dicha intervención, Doe también acusó a EE UU de apoyar los bombardeos de los guerrilleros contra su residencia con el lanzamiento de proyectiles desde uno de sus submarinos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 6 de agosto de 1990

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