Pierre Grimal afirma que la unidad europea provoca un renovado interés por los clásicos

El historiador francés asegura que existe una gran demanda de estudios sobre la antigüedad

Pierre Grimal, autor de una treintena de libros entre los que figura uno de los más prestigiosos diccionarios de mitología griega y romana, considera que en los últimos años se vive en Europa un renovado interés por las antiguas culturas clásicas griega y latina. La traducción de las obras completas de Tácito que él ha realizado para la colección francesa de La Pléiade ha conocido un inusitado éxito de ventas en los últimos meses. "La clase culta europea busca las raíces de una cultura común", afirma el historiador francés. Pierre Grimal visita Madrid para participar en un curso sobre Clásicos grecolatinos y mundo antiguo, en la Universidad de Verano de la Complutense en El Escorial.

Pierre Grimal ha pasado cinco décadas de su vida sumergido en la reconstrucción de las ideas, las obras y la vida de los grandes hombres de la antigua Roma. La larga lista de sus libros comprende trabajos sobre Séneca, Cicerón, Virgillo y Augusto, así como ensayos sobre asuntos tan diversos como El amor en Roma, una versión novelada para niños de El viaje de Ulises, y una Historia mundial de la mujer. Después de la traducción de las obras completas de Tácito, publicada por La Pléiade, ha escrito una biografía de este antiguo historiador latino, que ha sido muy bien acogida por la crítica especializada en Francia. En este libro, Grimal, un historiador contemporáneo, trata de comprender a un historiador latino cuyas observaciones han servido de base para la reconstrucción mental que nos hacemos actualmente del imperio romano."Hay que tratar de comprender la historia a través de la persona que la escribió, a través de sus reacciones", dice Grimal. "Por ejemplo, analizo la reacción de Tácito ante la elocuencia. Bajo los césares, la cultura entera de Roma se fundaba en la elocuencia, en el arte de persuadir. Él se da cuenta entonces de que este arte está aliado de alguna manera a la política, una forma de política que ya no existe; de modo que emprende la búsqueda de la gloria literaria con otros procedimientos, y eso será para él la historia, una forma de conquistar la inmortalidad".

"Todo lo que puedo decir de Tácito es aquello que yo vi de él en mí. Por ejemplo, lo que he creído descubrir en él, de sus preocupaciones parecidas a las nuestras. Pero seguramente tenía otras que no he notado. Es el siglo XIX el que nos ha alimentado con la ilusión del conocimiento científico".

Para Grimal, el estudio de las lenguas clásicas debe encontrar su lugar en nuestra sociedad, pero no como una traducción automática, sino con el deseo de recuperar el espíritu que inspiró esos textos. "¿Se puede transformar el latín y el griego en algo como la egiptología o el estudio de las religiones mexicanas? ¿Se debe meter el latín y el griego en el museo?", se pregunta Grimal. "Hace ya 40 o 50 años que los estudiantes de secundaria tienen cada vez menos clases de latín y casi nada de griego. Pero ¿qué pasa ahora? El gran público pide cada día más libros que aporten conocimientos, no académicos, sino humanos, de la antigüedad. El comercio de la novela histórica no ha conocido una época mejor que ésta. Para mí ha sido una sorpresa el que, en pocos meses, se hayan vendido en Francia 7.000 ejemplares de la traducción de las obras de Tácito. Hay un deseo de leerlas porque no se trata ya de un ejercicio gramatical, sino de un testimonio de gentes que de alguna manera sentirnos próximas a nosotros".

"Se están publicando en este momento muchos libros de este tipo, y parece que esto responde a un interés de la clase cultivada, que ve que la ausencia de la cultura clásica en su educación ha creado un vacío, que sienten que deben llenar. Después de una o dos generaciones en las que la cultura clásica tendía a ser marginada, se reproduce una especie de aspiración -como una bomba que aspira- que tiene la necesidad de reencontrar las raíces de nuestro pensamiento".

"Es posible que tenga que ver con la unión europea. Las diferentes culturas de los pueblos europeos, Occidente, parecen ser muy distintas, pero en realidad son profundamente idénticas. Por muchas razones, entre ellas el cristianismo, que ha sido común a muchos pueblos, y también el contacto con el islam. La cultura francesa reposa en ciertos valores que son cristianos, y ellos son también, a la vez, los valores del pensamiento grecorromano".

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