'Empolvaos'
Al día siguiente un eco resuena por las calles calientes de Valencia, entre un polvorín de tierras ocre y hierro que últimamente se abre y extiende por toda la ciudad un poco beirutiana y al sol. El ambiente a favor. Y una plaza, la de toros, nos recoge por San Jaime con la superioridad del miedo. Cuando llega el momento de julio nos descubrimos al calor y a¡ cielo abierto, este año repleto de polvo canela.Algunos se van probablemente a un vagón más ocupado y aquí estamos de Feria y sin revuelo. Las ofertas se despistan por las calles y distritos sin mucho lucimiento y con poco ademán, fenómeno extraño en esta ciudad tan trastornada en invierno y primavera.
Pero también suena la música de banda con aire de pasodoble y nos da forma a la tarde. Con poca siesta y empapaditos, algunos nos acercamos a la plaza cuando va cayendo la tarde, este año bien empolvaos, con entusiasmo y gusanillo de toros.
Muchedumbre al sol
La estación se sofoca, orgullosa y bonita. Y la muchedumbre al sol y a la sombra entre los tendidos. Fonética by-pass y de la otra. Pocos por el arte, muchos cría cuernos, público que se merienda la tarde y algunos que se la arruinan. Es Valencia con su feria de verano.
Ovaciones que estallan con y sin sentido y que no hacen alzar la mirada para mirar el reloj y anotar la hora. Con esperanza, y recordando alguna faena brillante en la plaza, homenajeando a la memoria, acudiré al lado de mis amigos. Un cartel que puede llegar a ser atractivo, y que con todas las suertes puede hacernos disfrutar con Caballero, Ponce, Lozano...
Y como resulta que el arte es como es y las corridas también comprometen, mi deseo de ¡suerte maestro! está por Joselito, para que vibre su calle y la mía. Eso sí la mía con mucho polvo y descabellada, para sacudirse la zapatilla vamos, marcando fuerte.


























































