"La salsa no es una música a la moda"

"La música latina goza de inmejorable salud", dice Celia Cruz. "Cantemos donde cantemos, siempre se llenan las salas, y en cada país es diferente, en unos se baila, en otros se canta, en otros se escucha, pero el éxito siempre es el mismo". La crisis que la salsa vivió en los ochenta no afectó a la cantante cubana, afincada en Nueva York. "Hubo orquestas que tuvieron problemas, pero la salsa no es una música a la moda y no puede pasar con la moda. La salsa es un bichito que se mete por los ojos y los oídos, y cuando te llega al corazón estalla y no puedes evitarlo".

Celia Cruz volvió a Barcelona para cantar con Tito Puente en TVE-1. "Tito Puente me acompaña desde que llegué a Nueva York en 1966", explicó Celia. "Incluso en 1970 grabamos en Madrid un disco realmente bueno, pero nadie le hizo caso por falta de promoción, comenzando por el productor español, que ni siquiera se pasó por el estudio a saludarnos". Actualmente, este disco, Celia y Tito en España, sólo existe en edición venezolana.

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Celia y Tito siguen haciendo planes conjuntos. Entre los más inmediatos está el homenaje de Hollywood a Puente, que a partir del 14 de agosto tendrá a su nombre una de las famosas estrellas del Bulevar Chino. Celia tiene la suya desde 1987.

La Sonora Matancera

"Me siento segura en compañía de Tito", afirma la guarachera. "Canto con todo el mundo, y todos tocan para mí con el mismo cariño. Tener una orquesta propia es un lío tremendo, un dolor de cabeza constante, porque no hay dos músicos que se parezcan. Mi marido, Pedro Knight, y yo preferimos viajar con las partituras bajo el brazo. Nosotros dos solitos y bailando al son que nos toquen"."Cuando entré en Fania", recuerda Celia Cruz, "decidí grabar con todas las orquestas de la casa para no encasillarme. La primera que pedí fue la de Pacheco". Es dificil sacar de Celia cuál de todas es su preferida, "todas, todas", insiste, pero al final se ve obligada a dejar escapar algún secreto: "La Sonora Matancera es algo muy especial, fue la que me dio a conocer, estuve 15 años como cantante del grupo, y también allí conocí a mi marido, Pedro, que era trompetista". Celia entró en La Sonora Matancera en agosto de 1950, y permaneció en ella hasta diciembre de 1965. "La Sonora se hizo sola, y todos los que vinimos detrás nos aprovechamos de lo que La Sonora era. Todo el mundo quería grabar con ellos porque sabían que un disco con La Sonora significaba el éxito. Ahora acabamos de celebrar los 66 años de vida de la orquesta, y sus fundadores, don Rogelio y Kaito, siguen al pie del cañón, tan jóvenes como siempre".

"Aunque grabe cosas nuevas, la gente siempre quiere los mismos números. Mi último disco con Ray Barretto tuvo un Grammy, pero nadie me pide esas canciones, así que en vez de montar los nuevos números tocamos los antiguos, pero los alargamos para que el público goce más. Si tuviera que fiarme, cantaría sólo La bemba colorá".

"No me importa" dice Celia Cruz, "cantar cada noche las mismas canciones, porque cada vez les añado algo nuevo y cada vez son distintas. Además, me gusta complacer a todo el mundo, me entristece que alguien pague por verme y se vaya desilusionado porque no he cantado lo que quería oír".

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