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CARTAS AL DIRECTOR

Residir en el campo de Gibraltar

La Línea de la Concepción, Cádiz.

Supongo que ser vecino de alguna de las ciudades limítrofes con el Peñón de Gibraltar también tendrá algunas ventajas, pero lo que sí puedo constatar es una serie de desventajas que nos ha proporcionado la apertura de la verja, especialmente al tránsito de vehículos. No sin antes manífestar mi aquiescencia a la apertura, quisiera resaltar algunos de los inconvenientes más significativos que nos ha acarreado la apertura. Resaltaría primeramente el sustancial incremento de los accidentes de circulación, especialmente los fines de semana. Desgraciadamente, es muy frecuente que, en la mayoría de los siniestros que nos encontramos en nuestras carreteras de la zona, esté involucrado un vehículo matriculado en Gibraltar; es más, yo me atrevería a decir que ya existe cierta obsesión o psicosis en este sentido en los que aquí residimos. Nuestras zonas de esparcimiento y recreo de los fines de semana -como campo, playa, etcétera- están totalmente saturadas desde la apertura, con la particularidad de que sus hábitos no son precisamente modélicos, es decir, suelen dejar huella en el lugar donde han estado acampados. Habría otro sinflin de cuestiones a tratar, pero que no puedo hacer por razones de espacio, como serían droga, contrabando, encarecimiento de la vida en general, saturación de las ciudades, etcétera.Pero no quisiera terminar sin antes hacer la siguiente reflexión: ¿quiénes soportamos estoicamente la carga impositiva para el mantenimiento de los servicios públicos de que disfrutan los gibraltareños?; ¿cuándo tendrá lugar la próxima manifestación en la Roca en contra de la soberanía de España sobre el Peñón, o de la utilización conjunta del aeropuerto?; ¿seguirán impunemente tirando al mar los residuos sólidos que tan contaminadas tienen nuestras aguas y playas?; ¿es la única solución que los honestos ciudadanos sigamos soportando indefinidamente tales agresiones?-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 1 de julio de 1990