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ELECCIONES ANDALUZAS

El PSOE revalida su mayoría absoluta

El Partido Andalucista experimenta un considerable avance

A 20 días de la celebración de las elecciones al Parlamento de Andalucía, y en un contexto general de claro optimismo respecto de la situación económica de esta comunidad, el PSOE se apresta a revalidar su mayoría absoluta en el Parlamento andaluz. Según un sondeo realizado en exclusiva para EL PAÍS por Demoscopia, SA, de celebrarse hoy las elecciones autonómicas convocadas para el próximo día 23, el candidato socialista, Manuel Chaves, pasaría a ser el nuevo presidente de la Junta , respaldado por una mayoría absoluta de 58 a 60 escaños (el límite son 55 escaños). El Partido Andalucista registraría un apreciable aumento respecto a los comicios de 1986 (pasaría de 2 a 911 escaños). Por el contrario, experimentan algún descenso Izquierda Unida y, de forma más atenuada, el Partido Popular.

En un clima generalizado de optimismo y a 20 días de la celebración de las elecciones autonómicas el PSOE conseguiría la mayoría absoluta en el Parlamento andaluz. Según la encuesta de Demoscopia, el PSOE dispondría de 58 a 60 escaños cuan do 55 es la cifra que marca la mitad de la Cámara. Asimismo, el Partido Andalucista experimenta un considerable avance al pasar de 2 a 9-11 escaños.Uno de cada tres andaluces (el 3 1 %) califica de buena o muy buena la situación actual de Andalucía, respuesta que sólo daban el 13% en 1986; sólo el 19% la califica, en cambio, de mala o muy mala. Al mismo tiempo, el 57% considera que en relación con hace cuatro años, Andalucía está ahora mejor: en 1986 sólo opinaba así -en comparación con 1982- el 31%.

El 48% de los ciudadanos (porcentaje que supera amplia mente al voto sobre censo obtenido por el PSOE, tanto en las últimas elecciones legislativas de 1989 como en las elecciones autonómicas de 1986) aprueba además, la labor realizada por el PSOE en Andalucía en estos años, al tiempo que sólo un 15% de los andaluces cree que lo haría mejor un Gobierno del PP; un 21 % cree que lo haría mejor un Gobierno del PA, y un 10%, que lo haría mejor un Gobierno comunista. Por último, dos de cada tres consultados creen que el PSOE será vencedor en las elecciones autonómicas del próximo día 23. Estos datos componen un cuadro de euforia económica por un lado, y básica satisfacción política por otro, que, sin duda, ayudan a entender las estimaciones de voto que cabe extraer del sondeo.

A poco menos de un mes de la celebración de las elecciones, se perfila una mayoría absoluta del partido que desde 1982 viene gobernando en aquella comunidad: el 46,8% de los andaluces que probablemente acudirán a las urnas (según nuestra estimación, en torno a un 69% del censo) votarían por el PSOE, propiciando así el acceso de Manuel Chaves a la presidencia de la Junta.

Este porcentaje viene a representar una proporción de voto sustancialmente idéntica a la obtenida por los socialistas en 1986, aunque claramente inferior (en cerca de seis puntos) a la que consiguió el PSOE en las elecciones legislativas del año pasado.

Por lo demás, esta estabilidad previsible en el resultado del partido gobernante contrasta con una previsión de mucha mayor fluidez en los apoyos electorales a los partidos que constituían hasta ahora -y, a tenor del sondeo, van a seguir constituyendo- la oposición. Así, se registraría un espectacular incremento en la representación parlamentaria del Partido Andalucista. No se trata sólo de que podría multiplicar por cinco los escaños que obtuvo en 1986, sino del hecho, probablemente más importante, de que conseguiría sentar algún diputado en las seis de las ocho provincias, mientras que hasta ahora su fuerza electoral estaba significativamente circunscrita a Sevilla y Cádiz.

El descenso que experimentaría, según este pronóstico, Izquierda Unida, puede relacionarse con el diferente atractivo que para la población andaluza presentan el candidato que concurrió en 1986 (Julio Anguita) y quien ahora lo hace (Felipe Alcaraz).

En el caso del PP, se dibuja una situación bastante estable en relación con las elecciones de 1986 en cuanto al número de escaños, si bien reflexionaría a la baja en voto popular. De esta forma, da la impresión de que el apoyo al PP es bastante resistente a cambios en el liderazgo y a circunstancias externas de otra índole, puesto que no parece resentir la profusión de cambios que en estos cuatro años ha tenido lugar en su seno.

Parece descartable, a tenor de los datos, que el CDS consiga entrar en el Parlamento. Sus porcentajes de intención de voto están en línea con los resultados de 1986, y representan una continuidad en su debilitamiento.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de junio de 1990