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43º FESTIVAL DE CANNES

Casi perfecto

Lo habitual es, tras conocer la lista de sus premios, dar una zurra al jurado, que generalmente se aviene a ser correa de transmisión de las presiones políticas, industriales y ambientales reinantes. Pero esta vez no hay razón para ningún vapuleo. Todo es claro y limpio. Si en dicho reparto hubiera entrado en algún capítulo el filme chino Ju Dou, que tiene una calidad extraordinaria, todo en él hubiera sido perfecto.Los dos grandes premios, la Palma de Oro y el Especial del Jurado, han beneficiado a las dos películas más complejas y sobre todo más arriesgadas de las vistas aquí, junto con Cazador blanco, corazón negro, dirigida por un Clint Eastwood en vena de aciertos, y la citada película china.

Así debe ser: ningún apoyo a lo fácil, a lo seguro y a lo rutinario (que ha inundado), y todas las distinciones que hagan falta a aquellos cineastas que en su tarea se juegan el tipo. Y los británicos Lynch y Loach se lo juegan de verdad en sus respectivos trabajos. El primero, afrontando un espeluznante relato de humor negro, negrísimo, y de violencia casi inaudita, pero realizado de tal manera que se ríe a carcajadas de todo lo establecido. Y el segundo, con un análisis cinematográfico riguroso y demoledor del actual poder político implantado por la señora Margaret Thatcher en el Reino Unido. En este análisis Loach alcanza a dar uno de los mazazos más radicales que el cine política contemporáneo ha proporcionado a los enemigos de la libertad. ¿Y qué objetar a Gérard Depardieu y a Krystyna Janda, si ambos demuestran ser auténticos intérpretes de genio? Puede que haya cosas discutibles en la decisión del jurado, pero los aciertos les convierten en cosas insignificantes.

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