Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Crítica:MADRID EN DANZA

Segunda generación

Varios bailarines de la compañía de Carmen Senra, encabezados por Pedro Berdáyes y Mónica Runde, formaron hace poco más de un año su propio grupo, 10 & 10. Inmediatamente procedieron a ganar el primer premio del III Certamen Coreográfico de Madrid, en septiembre pasado -con Kytatioh, de Berdáyes-, y buscar establecerse como uno de los grupos jóvenes con-más gancho popular en la capital. El sábado presentaron su primer programa completo, bajo el título genérico de Hora punta, en el Centro Cultural de la Villa, obteniendo el éxito esperado.El atractivo de 10 & 10 se basa en las mismas razones que tenía el de la compañía de Senra: el buen nivel profesional de los bailarines formados por Carmen Senra y el dinamismo de sus coreografias, que priman también la actualidad del look (vestuario de Adolfo Domínguez) y reflejan una imagen desenvuelta que el público recoge encantado.

10 & 10

Piano, piano (Berdáyes-varios), Sinónimos (Runde-Aubry), Kytatioh (Berdáyes-Sakamoto). Bailarines: Nati Aguilar, Pedro Berdáyes, María F. del Castillo, Eduardo Ruiz Mónica Runde y Fernando Vera. Centro Cultural de la Villa. Madrid, 19 de mayo.

El nuevo grupo -que funciona con dirección colectiva- se ha llevado además a Mónica Runde, la bailarina más espectacular que tenía la compañía de Senra, y cuyos destellos de virtuosismo añaden emoción al despliegue. Runde, que aparece en especial buena forma, firma además la coreografia de una de las piezas que componen el espectáculo, Sinónimos (sobre música de René Aubry).

Las otras dos son de Berdáyes -de origen brasileño-, y revelan una personalidad inquieta que busca integrar el baile en un contexto y explorar registros variados. Piano, piano ofrece buenas oportunidades de lucimiento al núcleo principal del grupo (Runde y el propio Berdáyes, más Fernando Vera y María F. del Castillo). Kytatioh -una farsa amable sobre la uniformidad urbana- tiene gracia y detalles de observación que se agradecen y no son frecuentes entre los coreógrafos jóvenes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 21 de mayo de 1990