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CARTAS AL DIRECTOR

Ajúste de cuentas en Rumania

El comportamiento de los actuales gobernantes de Rumania no se distingue en nada de los procedimientos de los verdugos de los Ceausescu.No tienen ni idea de lo que significa democracia, derechos humanos o juicios con garantías legales; ellos siguen siendo comunistas, remitidos con la democracia.

Unas de las cualidades de un régimen comunista son la desinformación y la manipulación, y todo esto queda patente en la conducta del actual equipo que se ha apoderado de la Rumania posrevolucionaria.

Un espectáculo vergonzoso el del juicio -un simulacro- y la ejecución -un asesinato-

Ceausescu y su vice han sido juzgados y asesinados por sus ex: camaradas, compinches y acólitos.

En resumen, la película presenta a una banda de maflosos (esta vez con una ideología bien definida) que deciden eliminar al jefe, ponen en escena un juicio (a su estilo) y al final le ejecutan como en el Chicago de los años veinte, con la ocultación del cáver incluida.

Era preciso matar deprisa al jefe caído en desgracia, temían sus revelaciones, comprometedoras para muchos de ellos.

En Rumania, la mafia comunista sigue existiendo, ha sido eliminada una familia y otras han tomado el poder.

Desde el punto de vista técnico, la película es un montaje y no presenta los acontecimientos en su normal desarrollo temporal.

Cualquier forense se da cuenta de que el matrimonio Ceausescu ha sido muerto de uno o dos tiros en la sien derecha; que la falta de sangre alrededor de los agujeros de balas en la ropa significa que han sido tiroteados después de morir; que el médico que se acerca a Elena para constatar su muerte lo hace tres o cuatro horas después de la ejecución, cuando la rigidez cadavérica se había instalado.

Además quedan otras incógnitas: la composición del tribunal, los cinco días entre la ejecución y el enterramiento (costumbre desconocida en Rumania, creyente o atea) y el secreto sobre el lugar del juicio y de las tumbas.

Una vez más, los actuales dirigentes han dado pruebas de su talante clandestino, manipulador y embaucador, propio del régimen derribado hace cuatro meses.

Muda el lobo la lana, mas no la maña.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 15 de mayo de 1990