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Tribuna:

Una hora decisiva para Europa: balcanizarse o federarse

El autor propone el federalismo como la mejor vía posible para garantizar la estabilidad política y social europea tras la reciente avalancha de cambios. La opción federalista para construir la casa común es, además, urgente y no admite demoras.

Las sucesivas transformaciones de] panorama sociopolítico y también económico de una Europa cuyo aislamiento de Occidente parece definitivamente superado exigen una urgente definición de partidos políticos, sindicatos, organizaciones empresariales y movimientos europeístas y federalistas.Se trata de que se definan ante la decisión más trascendental que sin duda ha de orientar no sólo el rumbo de la última década de este siglo que acaba, sino el porvenir de futuras generaciones que se encontrarán con el dilema de vivir en una Europa federada o balcanizada.

Hay que reconocer -y partir- de la decepción que existe en buena parte de la opinión pública respecto a la lentitud del proceso de integración europea, aunque de manera muy especial esa lentitud se vuelve anacrónica ante los cambios producidos en el este europeo.

Hoy, ciertos sectores sociales europeos urgen la aceleración del proceso integrador, y ello con mas Insistencia que la clase política y los partidos nacionales. Así la Confederación Europea de Sindicatos (CES) ha pedido, en su congreso de Estocolmo, la unión política; el Consejo de Municipios y Regiones de Europa viene reclamándola desde hace ya tiempo, y destacados sectores culturales y religiosos (recientemente Juan Pablo 11) renuevan su llamamiento a superar la Europa de los mercaderes y acceder a una Europa democrática.

Quizá no han sido suficientes las presiones ejercidas para convencer a las instituciones y Gobiernos de la Comunidad y haya llegado la hora de poner en marcha un frente democrático europeo.

En un reciente manifiesto de la Unión de Federalistas Europeos, se convoca al "gran combate" en favor de la federación europea.

1. Razones de la urgencia de la federación. Es evidente -dice- que antes del gran cambio que nos llega de la Europa del frío había dudas -aunque no fueran éstas muy consistentes- sobre la posibilidad de desarrollar en dos etapas el proceso de integración: un primer paso con la unión económica y monetaria y, posteriormente, con la unión política.

Sin embargo, aparte de las dificultades y vacíos que se creaban con este calendario -habida cuenta, sobre todo, del "déficit democrático" de la Comunidad Europea-, los nuevos retos modifican el panorama y nos obligan a adoptar decisiones inaplazables.

Ya no es sólo una utopía la casa común democrática europea", sino una necesidad, para articular una estructura de cooperación estable -que comprenda diversos elementos y factores- capaz de enfrentarnos de manera unitaria y eficaz con el problema angustioso de las diferericias abismales entre las zonas desarrolladas y depauperadas del mundo.

Transformaciones

Probablemente habrán de reformarse y reforzarse organizaciones de ámbito más amplio como la ONU, pero en todo caso el camino en Europa pasa por una transformación cualitativa de la Comunidad, que le permita desarrollar unas posibilidades económicas con las que poder ofrecer ayuda eficaz en el saneamiento de nuestros vecinos orientales.

El propósito es también promover -con Estados Unidos y la Unión Soviética- el desarrollo de la Conferencia sobre Seguridad y Cooperación en Europa (CSCE) en todos sus aspectos, incluidos los de seguridad y derechos civiles y políticos.

Esta ayuda económica a una Europa que tanto lo necesita no debería debilitar nuestros compromisos con el Tercer Mundo, que se encuentra angustiado ante unas perspectivas que parecen condenarlo al olvido. La imagen de una América Latina abandonada, relegada, respecto a los cambios del Este, ni es positiva, ni sería aceptable: España tiene obligaciones adquiridas que no puede ignorar.

Es indispensable una estructura europea federal, ya que sólo el federalismo ofrece una. alternativa eficaz al nacionalismo, y su éxito en la Comunidad Europea aportaría la fuerza de persuasión necesaria para diseñar el camino que el resto de Europa debería seguir para evitar su balcanización.

A favor de esa tesis está también la unificación alemana, que al realizarse en paralelo con la unión política europea le permitiría jugar un papel más importante, con la neutralización de sus fronteras. La solución definitiva de Europa convierte en algo más próximo y verosímil el acto de paz perpetua entre Este y Oeste, que sólo podría alcanzarse en una visión de interdependencia orgánica y democrática.

2. Medios para conseguir este rin. Con la unión política, los alemanes estarían en condiciones de solucionar sus problemas en un marco más eficaz. El,Manifiesto federalista, al tiempo que propugna la simultaneidad de las 11 negociaciones sobre la unión monetaria y la unión política", destaca la importancia de implicar, desde su mismo comienzo y orgánicamente, a los Gobiernos y Parlamentos nacionales, junto con el Parlamento Europeo.

Entiende que las conferencias intergubernamentales son más apropiadas para procesos de integración funcional; pero cuando se trata de proyectarse -como en el caso de la unión políticauna Constitución, entonces parece prudente encomendarlo al Parlamento Europeo, que no provocaría, con su aprobación, grandes riesgos electorales o políticos a nivel nacional.

Reuniones conjuntas

De ahí que el presidente Mitterrand haya propuesto una especie de conjunción con las llamadas "assises europeas" (reuniones conjuntas de los Parlamentos nacionales con el Parlamento Europeo), para combinarlas con la Conferencia Intergubernamental y el mandato al Parlamento Europeo.

Ahora bien, tras la cumbre de Dublín habría de concretarse y comprometerse la simultaneidad de la convocatoria de junio para la Conferencia Intergubernamental sobre la UEM y la atribución formal al Parlamento Europeo del mandato constituyente para la unión política.

En la prudencia con que se manejan estos objetivos ha de tenerse muy en cuenta la necesaria colaboración con los Parlamentos nacionales.

En todo caso, ya en la cumbre de Roma del mes de diciembre próximo deben obtenerse g,arantías para llegar a una Europa federada en enero de 1993, y ello basado en conseguirlo en un solo tratado o en dos separados, según sea acordado.

Es muy importante coordinar todos los esfuerzos e iniciativas, y en tal sentido parecería imprescindible la creación de nuevos intergrupos federalistas a niveles parlamentarios que permitan trabajar con la debida eficacia. ¿A qué espera para movilizarse el intergrupo de nuestras Cortes Generales?

La Unión Europea de Federalistas (UEF) se propone crear la Asociación Interparlarrientaria para la Federación Europea (AIFE). En Roma, al comenzar la presidencia italiana, habrá de celebrarse una reunión de intergrupos federalistas, que culminará a su vez en el mes ole diciembre de este año en una convención por la democracia europea.

Acudir a la cita

Bien es verdad que existen otras iniciativas, pero lo importante es que los partidos españoles no falten a esa cita con la historia. Es necesario recorrer el dificil camino de la federación europea, recordando que su objetivo fi,nal es nada menos que la construcción de la democracia en la interdependencia.

La Unión Europea de Federalistas convoca a quienes crean en una reestructuración del mundo frente a toda clase de imperialismos, lo que comporta, esencialmente, mantener la solidaridad con los desfavorecidos, cuando no desesperados de nuestro mundo.

Fernando Álvarez de Miranda y Torres es presidente de honor del Consejo Federal Español del Movirniento Europeo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de mayo de 1990

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