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Crítica:CINE

Los juegos del amor

Rob Reiner, director de Cuando Harry encontró a Sally, es un cineasta intuitivo y capaz, que ya ha demostrado su talento en producciones tan distintas como Cuenta conmigo y La princesa prometida. En este nuevo proyecto ha contado con un guión de Nora Ephron -la responsable de Se acabó el pastel-, aunque la principal aportación a Harry y Sally... es, sobre todo, el trabajo de los dos actores principales, que realizan una espléndida interpretación. Los resultados del filme no resultan demasiado satisfactorios, sin embargo, aunque esté bien realizado y preparado.El guión es convencional y caprichoso, de tal manera que la mayoría de las cosas suceden porque la guionista lo quiere así y no porque exista una razón suficiente para que algo ocurra. Los dos protagonistas hubieran podido separarse muy bien desde el principio o vivir juntos desde el primer momento o en cualquier instante de su azarosa relación. Uno y otra apenas evolucionan en 11 años de convivencia difícil y accidentada porque no son más que tipos estadísticos construidos para facilitar la identificación y no criaturas vivas y desfallecientes que puedan ofrecernos una auténtica intimidad y madurez.

When Harry met Sally

Producción: Nelson Ent.-Castle Rock Ent. Productores: Rob Reiner y Andrew Scheinman. Productora asociada y guionista: Nora Ephron. Fotografía: Barry, Sonnenfel. Intérpretes: Billy Cristal, Meg Ryan y Carrie Fisher. Estreno: cines Palafox, Cristal, Madrid y Alexandra (V.O.).

Lo que esta película nos proporciona es una serie de anécdotas, de interés muy variable -con algún momento especialmente afortunado, desde luego-, contadas con un tono tranquilo y del que parece excluida cualquier angustia, porque estamos en el marco de la comedia sentimental y no en el del drama existencial, al estilo de las Escenas de un matrimonio, de Ingmar Bergman.

Costumbres amorosas

Reiner retrata superficialmente unas costumbres amorosas, típicas de su país, aunque ya empiecen a darse en otros lugares, a medida que aumenta el desarrollo económico y se abandonan unas formas de vida más tradicionales, pero su oferta es, sobre todo, de alcance sociológico y carece de hondura psicológica.No dudo de que muchas parejas contemporáneas disfracen sus auténticos deseos como Harry y Sally lo hacen, pero la propuesta de Remer es tan ingenua ("¿pueden dos amigos de distinto sexo mantener su amistad después de haber tenido una relación sexual?") que no sirve para soportar, por sí sola, el peso argumental de la película.

El hecho de que los conozcamos sólo en sus momentos de ocio, cuando se preparan para vivir sus aventuras amorosas o para lamentar sus fracasos contribuye a que veamos a los personajes exclusivamente desde un único punto de vista.

Los actores ayudan a suplir bastantes deficiencias del guión y contribuyen a vivificar sus personajes con su encanto personal, dándoles sus propias emociones, y sentimientos, pero no pueden enriquecer la acción por sí mismos. Harry y Sally... es un filme agradable y que se ve sin dificultades, por que está planeado y resuelto con habilidad, aunque no llegue a conclusiones válidas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 10 de mayo de 1990

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