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La Oficina del Defensor del Soldado denuncia abusos deshonestos a reclutas

M. G. La Oficina del Defensor del Soldado (ODS), entidad de carácter privado que asesora a los jóvenes con problemas en el servicio militar, denunció ayer públicamente la existencia de "amenazas, golpes, humillaciones, abusos deshonestos, simulacros de violación, actos vandálicos, destrucción y robo de material, consumo desmesurado de alcohol y drogas en tiempo de servicio y actividades que ponían en grave peligro la vida de personas" en el puesto de la Cruz Roja de Granada.

Las víctimas de estos hechos fueron, según la denuncia, los ocho reclutas que se incorporaron el pasado noviembre a dicho puesto para cumplir el servicio militar como voluntarios -tres de los cuales han precisado tratamiento psiquiátrico o psicológico-, y los autores, un grupo de veteranos destinados en el mismo centro.La ODS no olvida tampoco señalar que tales comportamientos atentatorios contra la dignidad humana se produjeron "con el conocimiento y, por tanto, la anuencia de los responsables de Cruz Roja, que, en vez de evitar los desmanes, intentaron silenciarlos expulsando a quienes los denunciaban". La denuncia cita concretamente al jefe del puesto, Enrique Benavente, y al presidente provincial de la Cruz Roja, Antonio García Oliva, a quienes los familiares de los jóvenes afectados se dirigieron reiteradamente para exponerles la situación, sin ningún resultado.

La oficina ha remitido a la fiscalía de la Audiencia Territorial de Sevilla, a la presidenta de la Cruz Roja, Carmen Mestre, y a varios partidos políticos un amplio y detallado informe en el que expone cronológicamente algunos de los sucesos que se produjeron en el citado puesto de Granada entre el 28 de noviembre y el 13 de marzo pasados. El escrito señala que el primero de esos días varios veteranos se apropiaron de parte del contenido de un camión de alimentos cedido por la caja de ahorros para su distribución a personas necesitadas y celebraron una fiesta, durante la cual sometieron a vejaciones y amenazas de todo tipo a los reclutas que acababan de incorporarse.

Entre los innumerables actos de brutalidad y humillaciones recogidos en el informe figura el de un recluta a quien, el 29 de noviembre, "lo sujetan entre varios a la cama y un veterano se le tira encima simulando que le violan. Le obligan a fingir que le gusta y que goza con ello".

A otro recluta, F. T. G., el 10 de febrero, "le hacen lo que llaman un test. Le hacían preguntas del tipo ¿cuántas escaleras hay por tal entrada? Si no respondía correctamente, le tiraban un cubo de agua. Le hicieron 20 preguntas y sólo contestó a dos. Fueron, por tanto, 18 remojones delante de una ventana abierta a las tres de la madrugada y en pleno invierno. Después le obligaron a dormir encima de una mesa desnudo y tapado sólo con una sábana de ambulancia", añade el informe.

Masturbar a un veterano

Los recién incorporados, según el relato, eran obligados a hacer las camas de los que llevaban más tiempo, limpiarles las botas, traerles agua, leerles el periódico, etcétera. Un recluta fue forzado a masturbar a un veterano y a otro le obligaron a bailar desnudo, rociándole posteriormente con cemento o similar.

El joven A. F. R. ftie examinado por un neurólogo y dado de baja durante tres meses por problemas psíquicos tras sufrir la persecución de sus compañeros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 22 de marzo de 1990

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