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El Metro de Nueva York retira los bancos para evitar a los vagabundos

Nueva York, la ciudad que nunca duerme, se está deteriorando más y más. El abismo entre las clases pudientes y los barrios pobres; es cada vez mayor. La compañía de transporte público ha ordenado la retirada de los bancos en algunas estaciones del metro para evitar que los vagabundos (homeless) duerman en ellos.

La Transit Authority, la empresa municipal que explota las líneas de metro y autobús en los cinco barrios de Nueva York -Manhattan, Brooklyn, The Brorix, Queens y Staten Island-, ha fracasado en todos sus intentos legales de expulsar a los vagabundos de sus estaciones. La ley ampara a los ciudadanos que duermen en los bancos del metro o en las puertas de los bancos más importantes de Wall Strect.La compañía del Metro, sin embargo, ha comenzado a tomar medidas. Desde principios de mes los bancos de tres estaciones de Manhattan han sido retirados. Se trata de los asientos de las paradas más concurridas del Midtown y las que acogen a un mayor número de vagabundos. Según cifras oficiales, el número de personas que se pasean por las calles neoyorquinas sin hogar o lugar donde pasar la noche se eleva a 90.000.Quejas sin memoria

En una de ellas, la de Gran Central Station, los pasajeros han comenzado a quejarse. Muchos de ellos opinan que los bancos son necesarios mientras se espeFa la llegada del metro y que los vagabundos dormirán en el suelo si hace falta. Algunos se olvidan de que habían dejado de sentarse en esos bancos hace mucho tiempo porque siempre estaban repletos de suciedad, excrementos, pulgas y eran frecuentados por las ratas.

La ciudad se encuentra saturada, los alquileres están otra vez por las nubes, la especulación inmobiliaria ha provocado que muchos bloques deshabitados del centro de la ciudad se hayan convertido en focos de infección, por no hablar de la violencia -1.896 asesinatos en 1989-y el SIDA, que afecta a 24.800 neoyorquinos. El deterioro de Nueva York se agrava en el metro. La imagen de restos de comida, ratas, excrementos, malos olores, excesivo calor, que puede parecer patética e irreal para un europeo, es habitual en Manhattan, y lo más curioso es que los neoyorquinos han logrado acostumbrarse a esta situación. Joseph Burzo, uno de los responsables de mantenimiento de las estaciones de la línea del metro de la gran metrópoli norteamericana, asegura que existen 2.000 bancos repartidos por las estaciones subterráneas y que retirar los asientos es "una buena idea, porque cualquiera puede coger una infección si se sienta en uno de ellos".

La operación iniciada por la Transit Authority forma parte de un plan mucho más amplio destinado a mejorar la imagen del subterráneo que prohibe arrojar papeles o abandonar restos de comida en el interior de los coches. Hasta ahora todos los esfuerzos de la compañía han resultado inútiles, porque la policía se ha negado a actuar en las operaciones de limpieza del subterráneo para evitar problemas de

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 19 de marzo de 1990

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