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La Comunidad Europea aprueba una directiva para evitar los abusos en las transferencias bancarias

FÉLIX MONTEIRA, La Comisión Europea aprobó ayer en Estrasburgo una propuesta de directiva dirigida a evitar los abusos bancarios en las transferencias financieras efectuadas de un país a otro de la CE. Según el comisario Leon Brittan, "en 1993 la Comunidad será el mercado mundial mayor y más abierto del mundo, por eso nuestra responsabilidad es garantizar que sea honesto y que el consumidor esté protegido".

Los principios de transparencia bancaria a implantar son: información detallada y clara en la que se especifiquen costes, porcentajes de comisión y cargas de transferencia; advertencia previa de si los costes se cargan a quien hace la transferencia o al destinatario, y un plazo máximo de dos días laborables para el abono de la transferencia en cuenta. La entidad receptora del dinero estará obligada a efectuar la anotación del envío no más tarde del día siguiente de su llegada.

Derecho a indemnización

El consumidor tendrá derecho a ser indemnizado si este plazo no es respetado. Bancos y otras entidades de crédito tendrán que responder de las quejas fundamentadas de los clientes. Cada entidad deberá contar con un organismo de arbitraje de carácter independiente, que dará solución a las demandas o la razón directamente al reclamante si su queja no ha obtenido respuesta en un plazo de tres meses.

Las organizaciones de consumidores se han hecho eco de numerosas quejas sobre los costes, desconocidos y variables en cada país, que alcanzan en Europa proporciones abusivas. Las entidades de crédito se aprovechan de la indefinición sobre la tardanza del envío para sacar ventajas de demoras que, en ocasiones, superan un mes. Brittan declaró que ayer había enviado cartas de queja a Italia y Bélgica por resistirse a la directiva sobre apertura del mercado financiero. Las medidas propuestas por la Comisión se extienden también a los costes por el uso de cheques bancarios y tarjetas de crédito. Está en marcha un estudio sobre los beneficios a conceder al consumidor por el uso de la electrónica, que mejora la eficacia y rentabilidad de los bancos, pero deja al cliente desprotegido en caso de robos, pérdidas u otros percances.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 15 de febrero de 1990