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CONVULSIÓN EN EL ESTE

El Frente Popular azerí propone a Moscú negociar

El Frente Popular Azerbaiyano (FPA) ofreció ayer entablar negociaciones con el Kremlin, aunque la detención de líderes azeríes en los últimos días pone en duda el éxito de la propuesta. En la cúpula soviética parece haber opiniones contradictorias sobre si la crisis debe ser resuelta por la fuerza o negociando. El ofrecimiento del FPA fue entregado al comandante militar de Bakú, Vladimir Dubiniak, justo una semana después de que el Ejército Rojo entrara en la capital azerí. "La dirección del FPA ha elaborado una serie de proposiciones para estabilizar la situación" declaró el dirigente azerí Yusif Samed Ogly.

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El FPA está dispuesto a comenzar las conversaciones "al nivel correspondiente" con aquellas personas "que no se han comprometido", señala el documento entregado al teniente general Dubiniak. "Si las tropas se retiran y se levanta el estado de emergencia, el Frente Popular garantizará el orden", declaró Samed Ogly.A última hora de la tarde de ayer no había habido respuesta por parte de las autoridades soviéticas, y las últimas acciones emprendidas por el ejército ponen en duda que la proposición del FPA pueda prosperar en las actuales circunstancias.

Las autoridades han emprendido una verdadera ofensiva contra los activistas de los movimientos nacionales azeríes. En Lenkorán, importante ciudad de Azerbaiyán, arrestaron a 80 extremistas, y en Neftechalá, a 22. En Bakú hay 100 sancionados con arrestos de 30 días por "violar el orden público o difundir falsos rumores".

Los últimos días han caído vanos líderes de los movimientos nacionales azeríes. Rajiní Gadzhíev, dirigente del Consejo de Defensa Nacional, fue detenido en Bakú con tres de sus guardaespaldas. También detuvieron a Majomet Gatamí, jefe del Partido de Liberación Nacional, y en Moscú fue apresado Ejtibar Mamédov, dirigente del FPA, que había llegado a la capital para dialogar con las autoridades.Destruir las estructuras

El ministro soviético de Defensa, Dimitri Yazov, que al parecer fue quien dirigió la entrada de las tropas en Bakú hace una semana, declaró el viernes que la misión de Ejército Rojo había sido "destruir las estructuras de poder" que el FPA había creado por doquier. Yazov dijo que este movimiento tenía planeado tomar el poder en Azerbaiyán.

Todo esto hace pensar que en el Kremlin hay quienes quieren resolver la crisis por la fuerza y no negociando, lo que contradice las declaraciones hechas durante la semana por algunos altos dirigentes. El ministro del Interior, Vadim Bakatin, por ejemplo, había invitado a conversar al FPA, organización en la que veía "fuerzas sanas". El Grupo Interregional, que agrupa a los diputados más reformistas del Parlamento soviético, dijo haber convencido al vicepresidente soviético, Anatoli LukÍanov, de la necesidad de negociar. La prensa y la televisión también habían manifestado que era indispensable tener en cuenta al FPA, por el "apoyo de las masas".Una semana después de la llegada de las tropas a Bakú, la situación en Azerbaiyán seguía siendo compleja. El ejército ocupó todos los centros de comunicación en esa república transcaucásica. La mayoría de las empresas sigue paralizada. La población sigue devolviendo sus carnés del partido comunista, como un acto simbólico de protesta.En Bakú están en huelga 400 fábricas. Los helicópteros sobrevuelan la ciudad con altavoces, mientras los soldados, con chalecos antibalas y armados con metralletas patrullan las calles, y en los principales cruces hay tanques apostados. La dirección del FPA, que ha pasado a la clandestinidad, estaría preparando "nuevos desórdenes" según el periódico Trud.Uniformes militares

El comandante militar de Bakú, teniente general Dubiakin, declaró que habían impedido al FPA ocupar una serie de edificios públicos. Informó asimismo que en la sede de esa organización descubrieron más de 1.000 uniformes militares y una gran cantidad de municiones. Actualmente, en manos de la población nacionalista aún quedan unas 40.000 armas de fuego.

Dubiakin dijo que desde el 20 de enero, día de la entrada de las tropas en Bakú, habían muerto 125 personas, 27 de ellas soldados y policías, en los enfrentamíentos entre militares y la población. Hasta el momento se había fijado en 98 el número oficial de muertos, cifra que era cuestionada por el FPA.

Los azeríes siguen bloqueando la línea férrea que va a Armenia, creando serios problemas de abastecimiento en esta república vecina, y hay 117 trenes de mercancías detenidos en Azerbaiyán.

[La policía impidió ayer en el centro de Moscú que unas 200 personas formaran una cadena humana ante el Ministerio de Defensa para protestar por la intervención del Ejército soviético en Bakú, la capital de Azerbaiyán, hace una semana, informa EFE]

Por otra parte, cinco personas murieron ayer, otras cuatro resultaron heridas y 52 arrestadas, después de una operación militar del Ejército soviético contra un grupo armado en la región de Gaftoni, en Azerbaiyán.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 28 de enero de 1990

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