El Vaticano, contra la meditación oriental

Juan Pablo II, a través de la Congregación para la Doctrina de la Fe (ex Santo Oficio), ha puesto en guardia a los obispos de todo el mundo contra la tentación de los católicos de sustituir la práctica de la oración y la meditación de la Iglesia por los llamados métodos orientales de meditación.
El nuevo documento vaticano, de 25 páginas y traducido a las principales lenguas, fue presentado ayer por el cardenal Joseph Ratzinger, prefecto de la Congregación para la Fe, a quien acompañaba el teólogo italiano Angelo Scola, del movimiento integrista Comunión y Liberación, considerado autor material del documento.
La tesis de la carta del Papa es que la oración, para ser verdadera, o es cristiana, o no es oración, sino otra cosa. El cardenal Ratzinger dijo a los periodistas que los católicos pueden tener la tentación "de refugiarse en la técnica de inmersión".
Ratzinger insistió en que esas técnicas, como por ejemplo el mismo yoga, son más "deporte o gimnasia", o "terapia", que no verdadera oración, ya que, afirmó, "la oración sin fe se hace ciega y la fe sin oración se disgrega".
Según Ratzinger, y los teólogos que presentaron el documento, hay monasterlos y comunidades religiosas que han llegado inclusó a sustituir la tradicional oración cristiana con oraciones zen y a cambiar el crucifijo por otros símbolos religiosos orientales.


























































