El gran antecedente de Umberto Eco
Después de leer con delectación el nuevo centón sublime de Umberto Eco, Il perdolo di Foucault, acaba uno convencido de que Eco es una reencarnación estétiea (¿o simplemente una rcencarnación?) de su lujurioso compatriota del siglo XV, el relajado fraile Francesco Colonna. Tanto Il pendolo di Fucault como la Po-Pasa a la página siguiente
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liphili Hypnerotomachia son el más monstruoso pastiche de la cultura anterior. Ambas obras han querido ser un exaltado compendio de la cultura del subsuelo institucional, hecho de los pecios del naufragio de un pasado no sistematizado. Nos es quizá más atractivo Colonna en cuanto que en 1438 el Senado veneciano había promulgado una ley en contra de la práctica de la alquimia, y esta prohibición le confiere a Colonna unos rasgos más heroicos y hasta literarios. Hay que recordar que en los siglos XVI y XVII se atribuía al sueño un carácter hermético y relacionado con la alquimia. De todas formas, se podría decir, tanto de Colonna como de Eco, que juegan a ser sabios mercurialistas, haciendo ver cuán grandes son.sus conocimientos y que una ciencia lleva a otra y se encadena con todas ("Todo está en todo", que diría Anaxágoras al inquieto Pericles). Colonna y Eco, aparte de construir los mismos sujetos narrativos -Polifilo /Casaubon-, fundamentan el vértigo del suspense del lector no en la acción narrativa (la clásica diêgêsis), sino en la pura concatenación de los conocimientos nunca inocentes. Enciclopedismo pervertido.- Martín-Miguel Rubio Esteban.


























































