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Serbia declara la guerra comercial a Eslovenia

Serbia comenzó ayer la interrupción unilateral de las relaciones con la república yugoslava de Eslovenia. La Cámara de Comercio de Belgrado convocó a 130 directores de las mayores empresas de la capital yugoslava para comunicarles la decisión política serbia de interrumpir las relaciones comerciales con Eslovenia. La iniciativa recibió el apoyo unánime de los asistentes. No se especificó si sólo se boicotearán los productos eslovenos.

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Podría asimismo decidirse la reorientación de las ventas de las materias primas serbias hacia otras repúblicas. Tampoco se sabe si se respetarán los contratos firmados previamente. En la salida de la Cámara de Comercio los empresarios parecían sombríos, pues Eslovenia exporta a Serbia tan sólo un 8% de sus productos, mientras que múltiples empresas serbias dependen tecnológica y comercialmente de sus socios eslovenos. Se seguirá hasta las últimas consecuencias, se dijo en la reunión.La crisis interregional yugoslava, la más grave desde la creación de la Yugoslavia socialista, comenzó el 29 de noviembre aniversario de la República cuando Eslovenia decretó medidas especiales para impedir que los serbios celebrasen una manifestación en Lubliana, convoca da para el 1 de diciembre, y lo serbios respondieron con un llamamiento público: "Todas las instituciones y empresas serbias deben romper sus relaciones con Eslovenia". Ambas decisiones carecen de precedentes en la historia del país balcánico.

El mitin de la verdad

El motivo inmediato de la decisión eslovena de cerrar sus fronteras fue el anunciado mitin de la verdad, donde los serbios y montenegrinos de Kosovo pretendieron contar su visión sobre la situación conflictiva de su provincia. Según el Gobierno serbio, los dirigentes eslovenos apoyan a los nacionalistas albaneses en Kosovo (al denunciar la violación de los derechos humanos en esta provincia, pedir la abolición del proceso contra Azem Vlasi, etcétera) y por ello era indispensable aclarar al pueblo de la república más rica y democrática yugoslava que sus gobernantes les estaban malinformando sobre Kosovo. Sin embargo, el verdadero motivo por impedir la marcha serbia a Lubliana era otro. Los eslovenos percibieron el mitin en Lubliana como parte del plan diabólico de Slobodan Milosevic de extender su influencia eslovena y exportar su revolución antiburocrática (entiéndase bolehevique y dogmática). Durante 1988, Slobodan Milosevic ha oganizado múltiples manifestaciones espontáneas, utilizando siempre a los serbios de Kosovo para derrumbar a los Gobiernos que no le eran afines (Volvodina, Monenegro).

Por ello, los eslovenos decidieron frenar la marcha serbi a Eslovenia, conservar su soberanía y la incipiente democratización, que, según un intelectual esloveno, Milosevic quería parar a toda costa.

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Era el primer golpe fuerte a la política militante de Milosevic, basada en la creación de las pensiones permanentes en Yugoslavia (denuncias continuadas de la violación de los derechos de los serbios; críticas al primer ministro Ante Markovic, etcétera), como sucedáneo de los propios fracasos económicos. Incapaces de soportar la primera derrota, los políticos serbios proclamaron la guerra a Eslovenia. El diario de Belgrado Politika parecía ayer un panfleto de llamamiento a la guerra.

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