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El presidente libanés nombra un nuevo comandante en jefe para sustituir a Aoun

El Consejo de Ministros libanés, reunido bajo la batuta del presidente Elías Haraui, aprobó ayer el rumoreado nombramiento del general Emil Lahud como comandante en jefe del Ejército. A partir de ese momento, y de acuerdo con la normativa, tanto) el general cristiano Michel Aoun como el suní Sami Jatib, que fue nombrado a título provisional cuando aquél entró en política, deben regresar a su condición de meros oficiales.

Aoun ignoró una vez más, en su bunker del palacio presidencial de Baabda, que se niega a abandonar, la decisión de un Gobierno al que no se reconoce, mientras sus seguidores realizaban Una sentada de apoyo en los alrededores. Un enviado especial del Gobierno francés ha pedido unos días para tratar de mediar ante el general maronita, según fuentes oficiosas. De momento, el Gobierno ha puesto a Aoun a disposición del ministro de Defensa, Albert Mansur, y a Jatib, a las órdenes del primer ministro, Hoss.La voluntad de no recurrir a la guerra reiterada por el equipo de Haraui la víspera, ha ido acompañada por la firmeza de una decisión que muchos dudaban de que se llegara a tomar. Tras el aplazamiento del pasado domingo, en algunos medios se esperaba un nuevo retraso como prueba de apaciguamiento. El decreto de nombramiento des borda en esta ocasión el ámbito de lo militar para adquirir con notaciones políticas.

Una vez aceptado el cargo por Lahud -resulta improbable que lo rechace pues se contaba con su aquiescencia previa-, la división del Ejército se convertirá en hecho consumado, a menos que, como esperan algunos círculos cercanos a la Presidencia, el aguijón sirva, junto con el aislamiento diplomático, para provocar una salida a la americana, en la que los propios oficiales hasta ahora leales a Aoun le hagan comprender que se encuentra en un callejón sin salida. Tal eventualidad cuenta con pocos valedores ya que Aoun ha sabido apartar los sospechosos y rodearse de un equipo de fieles.

El círculo se ha estrechado asimismo en el plano diplomático. Junto a Lahud, el Consejo, reunido por espacio de dos horas en Chtura, designó al nuevo secretario general del Ministerio de Asuntos Exteriores para sustituir al emir Faruk Ab Lama. Este cargo, cuya responsabilidad será aún mayor por el hecho de que el primer ministro ha asumido también la cartera de Exteriores, ha recaído sobre el ex embajador en Bonn, Suhair Chamas, y no sobre Salah Steitie, como se esperaba. Steitie realizó las funciones de secretario general bis en el anterior Gabinete de Hoss, ante la división de hecho creada por la perpetuación de Aoun al frente del Gobierno provisional.

Fuentes de la Presidencia destacaron ayer la voluntad de acabar con esa duplicidad institucional en el menor plazo posible. Una vez que Chamas tome posesión se va a requerir a las embajadas extranjeras en Beirut que "limiten sus contactos oficiales a los organismos legales", lo que significará que tendrán que dejar de acudir al palacio de Baabda. De momento, Hoss ya ha dado instrucciones al Ministerio de Exteriores para que las misiones libanesas informen a los Gobiernos ante los que están acreditadas de que en adelante "sólo los documentos provenientes del Gobierno Hoss" deben ser considerados legales".

Se da la circunstancia de que la mayoría de las embajadas occidentales, incluidas todas las de la CE, tienen sus sedes en el sector Este de Beirut, controlado por las tropas de Aoun. El embajador francés René Ala, dadas las excepcionales relaciones de su país con la ex colonia, continúa visitando las dos sedes presidenciales. Tras haber compartido con Aoun el momento de la elección de Haraui, comió ayer con el nuevo presidente libanés en el hotel Park. Le acompañaban su agregado de Prensa y el enviado especial de París. A la salida del almuerzo, allegados a la Presidencia manifestaron que se había producido "una comprensión mutua sobre todos los problemas abordados".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 29 de noviembre de 1989

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