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Lang declarará en el caso del Murillo adquirido por el Louvre

El ministro francés de Cultura, Jack Lang, declarará ante la justicia como testigo en el sumario que se sigue por la adquisición presuntamente irregular del cuadro de Murillo El gentilhombre sevillano, comprado por el Museo del Louvre en 1985. En el caso se hallan procesados la vendedora, Joelle Pesnel; el intermediario, el conocido abogado Paul Lombard, y el inspector general de los Museos de Francia, Pierre Rosenberg.Benjamín Rajbaut, decano de los jueces de instrucción de Tolón (sur de Francia), ha enviado al ministro de Justicia, Pierre Arpaillange, una solicitud para que Lang aporte testimonio en su calidad de ministro de Cultura en el momento en que se efectuó la compra del cuadro, cuya propiedad no está clara. Si el consejo de ministros no autoriza la comparecencia de Lang, el juez se trasladará al domicilio del titular de Cultura para tomarle declaración.

El gentilhombre sevillano formaba parte de la herencia de Suzanne de Canson, de la que presuntamente se apropió Joelle Pesnel, una antigua encargada de un bar de los bajos fondos que trabajaba como dama de compañía de la anciana propietaria de una valiosa colección de obras de arte.

Pesnel, indica la acusación, encerró a Canson en un chalé de la localidad de La Garde, donde la dejó morir sin asistencia en 1986, a la edad de 76 años, y se apropió de los cuadros.

El cuadro de Murillo salió ilegalmente al extranjero y fue vendido por la casa de subastas londinense Christie's al Louvre, que pagó cinco millones de francos (unos 100 millones de pesetas). El juez quiere saber si la dirección de los Museos de Francia, dependiente del Ministerio de Cultura, conocía "el origen dudoso" del cuadro, e interrogar a Lang sobre una carta que escribió el 24 de julio de 1985 a Joelle Pesnel en la que le anunciaba la compra por parte del Estado francés.

En ese momento, según medios judiciales, Pesnel no tenía ningún título de propiedad sobre el cuadro, que pertenecía todavía a Suzanne de Canson, quien no moriría hasta más de un año después.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 2 de noviembre de 1989