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Protección de los elefantes

"La conservación de la fauna animal es una de las grandes preocupaciones del Gobierno keniano", explica Robert Ouko. "Por ello, hemos declarado la guerra a los cazadores furtivos y, especialmente, a los traficantes de marfil, añade. El ministro de Relaciones Exteriores de Kenia no quiere pronunciarse sobre la actitud de algunos países africanos vecinos -Zimbabue, Botsuana y Suráfrica- que, al considerar que el elefante no es una especie en peligro dentro de sus fronteras, se niegan a apoyar una prohibición internacional del comerclo del marfil."Zimbabue es un país soberano y no puedo opinar sobre sus decisiones", afirma Robert Ouko. "Pero en Kenia hemos decidido prohibir este comercio de marfil porque consideramos que es una forma de demostrar a los cazadores que no vale la pena el trabajo que hacen; es sólo una de las medidas que hemos adoptado para luchar contra el exterminio de nuestra fauna y lograr el cese de la actividad de los cazadores furtivos; los perseguiremos corno sea, hagan lo que hagan los demás países", subraya con firmeza el ministro.

"Sin embargo, han surgido críticas que apuntan a que la corrupción entre miembros del Gobierno es una de las causas que ha contribuido a diezmar los elefantes en su país. El reciente asesinato del conservacionista George Adamson, uno de los grandes protectores y estudiosos de la vida animal en Kenia también apunta a que estas medidas son insuficientes..."

"En todos los países hay criminales y se mata, incluso en España", dice el ministro. "Kenia no es una excepción. La de Kenia es una de las mayores reservas animales del continente africano y nuestro deber, y para ello pedimos también la ayuda del resto de la humanidad, es protegerla desde ahora para las futuras generaciones.

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