Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Tribuna:

Inéditos en un baúl

Durante los años de la I Guerra Mundial, Freud estuvo trabajando en una serie de ensayos que se conocen en su conjunto con el nombre de Metapsicología. Con ellos pretendía proporcionar al psicoanálisis una base sistemática que incluyera las adquisiciones clínicas y teóricas de los tres lustros anteriores. El primer modelo teórico fundamental lo había presentado en 1900 en el capítulo séptimo de La interpretación de los sueños. Durante los años que median entre ambas construcciones metapsicológicas, el psicoanálisis había avanzado mucho: se incorporó a él la doctrina de los complejos y el concepto de narcisismo; se dispuso de nociones que extendían el campo del tratamiento clínico más allá de la histeria, a la neurosis obsesiva y a la fobia; se examinó también la posibilidad de tratamiento de las psicosis. Freud ya no era en 1915 un hombre solo en su investigación, sino que trabajaba con la colaboración de un buen número de discípulos y en contra de un malentendido creciente. A todo ello se añadía un factor subjetivo: estaba convencido de que iba a morir en muy poco tiempo.Entonces fue cuando emprendió esa labor de síntesis, que había de comprender 12 ensayos. De ellos sólo publicó cinco, cuyos temas eran las pulsiones, la represión, el inconsciente, los sueños y duelo y melancolía. Del resto de artículos sólo se conocen, o se pueden conjeturar, sus títulos o temas: la consciencia, la angustia, la histeria de conversión, la neurosis obsesiva, la sublimación, la proyección, además de uno que había de tratar de lo que denominaba las neurosis de transferencia.Hace unos años, en un baúl que contenía papeles de un discípulo.

MÁS INFORMACIÓN

Se trata de un texto de indudable interés porque nos permite reconocer la coherencia del pensamiento freudiano en un texto nuevo para nosotros. Se ocupa de dar una visión global de tres dolencias neuróticas -la histeria, la neurosis obsesiva y la fobia- que tienen en común su capacidad de tratamiento psicoanalítico a partir de la transferencia. Conocemos como transferencia en el tratamiento psicoanalíticq la confusión esencial que causada por lo mismo que da origen al síntoma, permite que el enfermo introduzca a su psicoanalista en su inconsciente; se trata de una forma de amor que habría sufrido una confusión de personas. De ello se vale el analista para acceder al tratamiento de esas dolencias, a diferencia de lo que sucede con otras en las que el enfermo aparece encerrado en un amor narcisista sin acceso exterior. A estas últimas las denominaba entonces neurosis narcisistas, y luego, como se sigue haciendo hasta hoy, psicosis.

Los filólogos habrán de discutir, respecto de este texto de Freud, si ha de ser considerado obra suya. La noción de autor, si la tomamos en sentido estricto, no parece incluir las obras que éste arrojó a la papelera; pero no hay duda de que Freud la escribió y que le destinaba un lugar entre sus obras. En mi opinión, esta obra de Freud permite ver cómo trabajaba.El texto se puede dividir en dos partes. En la primera presenta las tres neurosis de transferencia que hemos enumerado, a partir de la noción de representación, siempre admitiendo que éstas no sólo son obra de la consciencia, sino que el inconsciente se configura a partir de unas representaciones que no han pasado a la consciencia por obra de una censura. Cada una de las tres neurosis corresponde a unas relaciones específicas del sujeto con sus representaciones.

Ficción científica

La segunda parte presenta un modelo que tiene la forma de una ficción científica, de lo que habría sido el origen filogenético de esas neurosis. Observando que el origen de cada una en el individuo suele corresponder a una época concreta de su sexualidad infantil a la que regresa con su síntoma, hipotetiza en una prehistoria humana una forma de evolución (le las relaciones eróticas y de poder que constituirían su causa filogenética. Para esa ficción científica Freud se basa en una base evolucionista y marckiana y darwinista.

Como es sabido, Freud, que sobrevivió a la Gran Guerra, transformó todavía una vez más su modelo metapsicológico con la introducción de un modelo en el que la evolución sexual, reproductiva, se halla en conflicto con una pulsión de muerte de sentido contrario. Este texto de próxima aparición nos permitirá nuevas exploraciones en la razón que llevó a Freud a esos cambios en su teoría; se trata de un texto que Freud habría publicado si no hubiese innovado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 23 de septiembre de 1989