Un funcionario marroquí desvía un avión a Las Palmas y difunde una carta a favor de Hassan II

Un avión de la compañía aérea de bandera marroquí Royal Air Maroc fue desviado en la tarde de ayer, cuando realizaba un vuelo interior entre las ciudades de El Aaiún y Esmara, hacia el aeropuerto de Gando, en Las Palmas. El secuestrador -un funcionario del Ayuntamiento de El Aaiún llamado Mobamed Abdallah Ben Namou, de 35 años- amenazó a los tripulantes con una pistola y una granada simuladas, y pretendía la publicación en los medios de comunicación españoles de una carta favorable al rey Hassan II de Marruecos la marroquinidad del Sáhara. Después de dialogar con las autoridades españolas, se entregó, a las 19.30 (hora peninsular), y liberó sin daños a sus seis rehenes tras más de cuarta horas de retención.

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Acciones a favor del Polisario durante la visita

El secuestrador entregó un comunicado a la Policía, escrito en francés y árabe, y dirigido a los "hermanos descarriados", apelativo con el que se refería a los independentistas saharauis. En el texto, confuso e incongruente, su autor aseguraba que la motivación del secuestro era "decir al mundo hasta qué punto nos sentimos ligados a nuestra madre patria (Marruecos) y al Rey (Hassan), que estamos dispuestos a morir por esta causa". "Somos marroquíes", reiteraba en más de una ocasión Mohamed Abdallah, nacido en la ciudad marroquí de Tarfaya, haciendo suyas las tesis de Rabat sobre la ex colonia española. Fuentes gubernamentales españolas calificaron el escrito de "proclama propagandística promarroquí", pero eludieron pronuciarse sobre su motivación o sus inspiradores.El suceso, producido a escasos días de la visita de Hassan 11 a España, entre el 25 y el 27 de este mes, causó "preocupación" en el Gobierno español que estuvo en permanente contacto con las autoridades de Rabat e incluso ordenó la salida hacia Las Palmas de una decena de geos (Grupos Especiales de Operaciones). El ministro de Asuntos Exteriores español, Francisco Fernández Ordóñez, manifestó, no obstante que el secuestro "no tiene porque producir la menor perturbación" en la visita del monarca marroquí.

El avión, un ATR bimotor de hélice de 42 plazas, fue desviado a una hora indeterminada tras partir del aeropuerto de El Aaiún, antigua capital del Sáhara español, a las 13.15 horas de ayer (hora peninsular) con destino a Esmara, distante unos 300 kilómetros. El aparato llegó al aeropuerto de Gando sobre las 15.45 horas. El secuestrador, armado con una pistola y una granada de mano simuladas, permitió descender del aparato a los seis pasajeros que junto a él viajaban en este vuelo interno de la Royal Air Maroc. La noticia causó "preocupación" en el Gobierno español cuyos titulares de Interior, José Luis Corcuera, y Asuntos Exteriores, Francisco Fernández Ordóñez, se pusieron en contacto con sus homólogos marroquíes.

El embajador de Marruecos, Azzedine Guessous, manifestó a este diario, antes de que se conocieran los detalles del secuestro, que estimaba que el fin de la accíón era impedir la visita del rey Hassan II. "Es acaso el objetivo pero no lo conseguirán", agregó. "No sabemos quién está detrás" señaló el titular de la embajada marroquí en España. Por su parte, el subsecretario del ministerio de Asuntos Exteriores, Inocencio Arias, señaló: "Desde luego no es la mejor noticia que podamos recibir en vísperas de la visita del Rey".

A lo largo de la tarde de ayer, Corcuera mantuvo constanterriente informado por teléfono a su homólogo marroquí, Driss Basri. También Fernández Ordóñez dialogó telefónic am ente con el jefe de la diplomacia marroquí, Abdelatif Filali.

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Los seis pasajeros que viajaban en el aparato secuestrado pudieron abandonarlo poco después de tomar tierra. En el avión permanecieron el piloto y él copiloto. Uno de los miembros del pasaje, una mujer embarazada, fue trasladada en ambulancia. El delegado del Gobierno, Eligio Hernández Gutiérrez, negoció, según informa Carmelo Martín, durante varias horas con el secuestrador para buscar una solución pacífica. Éste último tenía, al principio, la pretensión de dirigirse a Madrid, haciendo escala en Málaga, por lo que había solicitado inicialmente que un camíón cisterna suministrara el combustible necesario al aparato. Miembros del grupo 4, de seguridad privada del aeropuerto de Gando, se disfrazaron de operarios de Ibería para conectar, en los primeros momentos, un grupo electrógeno a la nave, con el fin de restablecer la luz artificial y el aire acondicionado en su interior.

El secuestrador amenazó con volar el aparato si no se accedía a su petición de combustible para continuar el vuelo. Sin embargo, en el curso de las negociaciones, llegó a renunciar a repostar, cambiando de planes.

Intervención consular

En el consulado general de Marruecos en Las Palmas se atribuyó, en un principio, la autoría del secuestro a un "posible miembro del Frente Pollsario", según sefialó un funcionario de la representación diplomática. El titular del consulado, Ibrahim Mousa, se desplazó personalmente al aeropuerto. Fue la única persona que pudo rebasar el cordón policial de seguridad que rodeaba al avión, con el fin de establecer contacto con el secuestrador. El cónsul así stió personalmente a la entrega de Mohamed Abdallah, que se efectuó en una zona alejada de los aparcamientos del aeropuerto, a las fuerzas de seguridad españolas.

La coincidiencia del hecho con la próxima visita a España del rey de Marruecos, Hassan II, hizo que ayer se relacionara el secuestro con una hipotética acción de fuerza del Polisario para llamar la atención.

Sin embrago, el portavoz del Frente Polisario en España, Hash Ahmed, que negó anoche la participación de este grupo en el secuestro aéreo, señaló que lo ocurrido respondía a "una operación efectuada y ejecutada por los servicios policiales marroquíes" para justificar una nueva falta del rey Hassan II a sus compromisos, tanto con los españoles como con los saharauis.

Durante las cuatro horas que duró el secuestro del aparato de la Royal Air Maroc, la noticia no existió oficialmente en Marruecos, informa Javier Valenzuela. El Gobierno no hizo ningún comentario. Los portavoces ministeriales afirmaron no saber nada. La agencia oficial de prensa MAP no difundió durante horas ningún despacho. Las emisoras públicas no dijeron ni palabra.

Un portavoz de la compañía aérea informó a la agencia oficial marroquí cuando todo había terminado que el secuestrador era "un desequilibrado mental, sin reivindicación ni objetivos precisos" que pretendía hacer un llamamiento a los saharauis del Frente Polisario para que regresen a Marruecos.

El delegado del Gobierno en Canarias, Eligio Hernández, aseguró en una conferencia de prensa celebrada ayer en Las Plamas que la pistola que esgrimió el secuestrador era "una mala imitación de plástico", informa

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