La niña prematura que nació en Mérida con sólo cinco meses de gestación, incluida en el 'Guinness'

María Soledad Molina es el único bebé conocido del mundo que ha logrado, contra todo pronóstico, sobrevivir a pesar de haber nacido con apenas 400 gramos de peso y 22 semanas de gestación. María Soledad, que adelantó su llegada al mundo en casi cuatro meses y que mañana cumplirá siete, pesa ahora 3.600 gramos y será incluida en el Libro Guinness de los récords. "La niña ha dado muchos sustos, muchas guardias estresantes, y el que salga adelante es una alegría para todo el hospital", dice María Martínez Sempere, directora del hospital de la Seguridad Social de Mérida, que la acoge.

"Las posibilidades de supervivencia de María Soledad Molina son nulas, porque su cuerpo está inmaduro", afirmaba en marzo pasado un neonatólogo del hospital infantil del Niño Jesús, de Madrid. Seis meses después, pediatras de todo el mundo reunidos en el congreso mundial de pediatría realizado en París y las principales revistas internacionales se han ocupado de ella para destacar lo inusitado del caso. Por el simple hecho de seguir viva, María Soledad Molina, que al nacer medía tan sólo 22 centímetros, está desafiando la estadística médica."Desde hace dos meses toma seis biberones al día como cualquier otro bebé. Hasta entonces la niña era alimentada por sonda", afirma María Martínez Sempere, directora del hospital de la Seguridad Social de Mérida, donde está internada desde su nacimiento, que puntualiza que, a pesar del buen estado de la niña, no se puede predecir una fecha de alta, "porque depende de su evolución. Desde hace tres o cuatro semanas no tiene problemas respiratorios, pero hay que ser un poco cautos".

Un único precedente

La madre de la niña, Saturnina Molano, se acerca varias veces al día al hospital y personalmente le suministra algunos biberones desde que la niña se alimenta oralmente. Tanto ella como su marido son sordomudos, y cuando nació la niña tenían graves problemas económicos, hasta el punto de encontrarse sin vivienda. Estas circunstancias pudieron motivar, según algunos familiares, el estado de ansiedad de Saturnina y provocarle el parto prematuro.El caso de María Soledad sólo tiene un precedente en una niña de Los Ángeles (California) que nació hace algunos años con dos semanas más de gestación y 480 gramos de peso. Aferrándose a la vida, las dos niñas han dado una patada a las estadísticas, que hasta ahora eran rotundas: el índice de mortalidad en los recién nacidos con menos de 750 gramos es del 75%, y por debajo de 500 gramos se eleva -o se elevaba- hasta el 100%.

Pero además, María Soledad es un caso todavía más atípico: la niña, en cierto modo, más que sobrevivir ha vuelto a la vida después de muerta. Cuando nació, tanto los médicos como los padres esperaban un aborto, y su color azulado y la falta de respiración y otros signos externos de vida confirmaron sus temores. El ginecólogo que atendió el parto y el padre de la criatura firmaron el certificado de necropsia mientras la madre era conducida a reanimación, pero apenas 15 minutos después la niña empezó a respirar y a moverse por sí sola y rápidamente fue conducida a la incubadora.

Seis meses más tarde, María Soledad, ajena a su singularidad y a todo el revuelo que ha provocado, obsequia a sus padres y al personal del hospital con sus primeras sonrisas.

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