La sentencia de North

Tras mentir al Congreso, destruir documentos oficiales de la Casa Blanca y haber aceptado como regalo una cerca de seguridad valorada en 14.000 dólares de un implicado en el Irangate, el ex teniente coronel de marines Oliver North no tendrá que ir a la cárcel.La pena impuesta -1.200 horas de servicios comunitarios, multa de 150.000 dólares y tres años de cárcel en suspensión- no se corresponde con los delitos cometidos. Una estancia en prisión, incluso breve, hubiera instado a otros funcionarios a cumplir con la ley y en sus comparecencias ante el Congreso.

La sentencia contra North tiene algunos aspectos positivos. Priva al orador de la bandera de su autoproclamado martirio. Reduce su rango, ya que, en palabras del juez, "era un subordinado que cumplió instrucciones de unos superiores cínicos". Dificulta a quienes le apoyan la petición del perdón presidencial. Y lleva más lejos la investigación de las responsabilidades. Mientras North tramita su apelación, uno de sus superiores, John Poindexter, el ex consejero de Seguridad Nacional, se prepara para el juicio. La responsabilidad, suerte y destino del los citados "superiores cínicos" deberá decidirse.

Pero Oliver North es responsable como funcionario clave, aunque no el artífice, del escándalo Irangate-contra, que se inició con la locura del intercambio de armas por rehenes y culminó con la ayuda ¡legal a los rebeldes nicaragüenses.

7 de julio

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