Los polacos boicotean en las urnas a los candidatos comunistas
Los polacos boicotearon ayer, de hecho, la segunda ronda de las elecciones legislativas, en la que, después de la rotunda victoria de la oposición en la primera vuelta electoral, participaron casi exclusivamente los candidatos del partido comunista (Partido Obrero Unificado de Polonia, POUP), que no lograron superar el techo del 50% en la primera ronda. Según los sondeos efectuados a media tarde, la participación podría alcanzar al final del día sólo un 30% del censo.
"Hoy, la minoría elige a la mayoría", comentó ayer un varsoviano al ser preguntado sobre el significado de la segunda ronda de las elecciones legislativas polacas.El escaso interés de los polacos por el acto electoral de ayer se debió a que, después del triunfo de Solidaridad en la primera vuelta celebrada el pasado 4 de junio, en esta segunda fase se disputaban casi exclusivamente los escaños asignados al bloque de partidos liderado por el POUP (comunista), que por el acuerdo político de la Mesa Redonda entre el Gobierno y la oposición tiene garantizada una mayoría del 65% en la Cámara baja del futuro Parlamento.
En los acuerdos de la Mesa Redonda, concluidos hace dos meses, se estableció que las elecciones serían democráticas sólo en parte, y que la oposición podría aspirar al 35% de escaños en la Dieta (Cámara baja) y al 100% de escaños en el Senado. Ya en la primera vuelta electoral la oposición ganó casi todo lo que estaba a su alcance: de los 161 escaños en la Dieta se adjudicó 160, y de los 100 escaños en el Senado, 92 fueron a parar en manos de Solidaridad.
Así, la segunda ronda se ha convertido en unas elecciones internas del partido comunista y de sus aliados. En esta convocatoria han sido sólo ocho los candidatos de Solidaridad al Senado y apenas uno a la Cámara baja. La oposición trató de convencer al electorado de la utilidad de su voto a favor de algunos de los candidatos oficiales. "Elijamos un mal menor", rezaba una pancarta colgada en la sala en que la oposición organizó un mitin con candidatos del partido comunista apoyados por Solidaridad.
Las autoridades comunistas, a pesar de su derrota electoral, seguirán gobernando Polonia, porque así lo exige la geopolítica, pero su ala reformista ha conseguido en las elecciones un argumento más para demostrar al sector duro del POUP que las reformas son absolutamente necesarias si no se quiere acabar como en la plaza china de Tiananmen.
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