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Imanol Arias: "He tocado techo en cine y el que intuyo en teatro es más rico"

El actor vuelve al escenario con una obra de Lorca montada por Lluís Pasqual

El actor Imanol Arias, de 33 años, vuelve al origen en el que encontró la firme voluntad de querer ser actor: el teatro. Y lo hace de la mano de uno de los grandes de la escena española, el director catalán Lluís Pasqual, quien pensó en él para protagonizar la obra de García Lorca Comedia sin título, con escenografía y vestuario de Fabiá Puigserver. El estreno será el próximo viernes, día 23, en el teatro María Guerrero de Madrid. Tras nueve años en los que Arias se ha colocado en uno de los primeros puestos de popularidad en nuestro país, el actor no ha dudado ni un momento en recibir su peor sueldo ya que se considera un agazapado que ha tocado techo en el cine y "el que intuyo en teatro es más rico".

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Imanol Arias conduce por la Castellana y aprovecha los semáforos para gritar en voz alta: "Sobre todo a vosotros, gente de la ciudad, que vivís en la más triste de las fantasías". Un conductor cercano a él se lleva el dedo índice a la cabeza y lo gira al tiempo que le mira para hacerle observar que debe estar un poco loco. Y es que el teatro trastorna, sobre todo a un actor que hace nueve años que no se sube a un escenario y repasa el texto en cualquier situación.El montaje que sirve para recibir de nuevo sobre el escenario a Imanol Arias y para despedir a Lluís Pasqual como director del Centro Dramático Nacional estará algo menos de un mes en cartel, y además se estrena en verano. Junto a él se encuentran entre otros actores Alfonso del Real, Pedro del Río, Marisa Paredes, Cesáreo Estébanez, Juan José Otegui o Juan Echanove.

El actor leonés piensa que se hubiera metido en el proyecto aunque sólo hubiera sido para una única representación, y tiene tomada la firme decisión de hacer anualmente algo de teatro.

En cualquier caso, en estos años llenos de éxitos, premios, papeles estelares..., y en estos últimos meses de rodaje continuo para la serie Brigada central, de Pedro Masó, que en octubre se comenzará a emitir, el teatro nunca estuvo olvidado: "Tan sólo no llegaban ofertas o eran poco interesantes; de hecho, tenía comprados los derechos de La huella, de Shaffer, para montarla, y a las pocas horas de saber que el proyecto se había venido abajo llegó la propuesta de Lluís Pasqual", comenta el actor

De su larga y sólida trayectoria el actor afirma que sólo rescataría muy pocas cosas, entre ellas La muerte de Mikel, de Imanol Uribe; El Lute (primera parte) de Vicente Aranda, y Camita, de María Luisa Bemberg.

Envidia

Arias comenta que sus amigos actores de teatro le cuentan que en el escenario se crece, y él confiesa que le producía tristeza no compartir esa experiencia: "Hay como un regusto de envidia de mis amigos que hacen teatro. A ello hay que añadir que me interesa cómo se vive y se habla en este mundo; esta gente tiene otra forma de relacionarse".Pero poco a poco Imanol desvela sus intereses más profundos y termina llegando al fondo: "He tocado techo en el cine, es el momento de crecer, y para ello he decidido que no pasa nada porque baje unos escalones", y añade: "Me interesa sobre todo tener algo por lo que pelear y saber que tengo muchos escalones por subir. Yo no tengo un hueco en el teatro y voy a por él", y mientras pone cara de intrigante dice: "Soy un sobreviviente, un agazapado que espera". Finalmente se desata la lengua y afirma rotundamente: "El teatro es la gran verdad, está vivo, y todo a lo que aspira un actor es a que el personaje le enseñe a él lo que es la vida, y eso sólo te lo da el teatro". Y su reflexión no queda ahí: "El teatro es más privado, más intimista. El cine es sólo una especialización, y eso que no reniego de él, porque me encanta, pero en un teatro todo se puede generar, y para ello sólo tienes instantes, sólo pervive lo efimero".

Pero el teatro no sólo le interesa desde el escenario, ya que se considera muy buen espectador y de hecho es una cara conocida entre los habituales a estrenos y representaciones. "Al ser buen espectador", comenta, "soy muy mal crítico, pero de lo que no puedo prescindir es de la ceremonia y del ritual del teatro. Es algo único. De hecho, todo lo que se basa en la imagen viva cada vez me interesa más, toros, deportes, y es que ver al artista sudando y manipulando su material es algo lleno de atractivo".

Imanol habla por boca de Hoffman y cuenta que en el cine no te la juegas, ya que la reglas responden a un artificio muy rebuscado: "En teatro te sometes a un chequeo, porque lo dificil es hablar a un patio de butacas; en el cine tienes una hora para fabricar emociones, y en teatro, un instante para asesinar, roncar, sufrir. En el cine eres un elemento de la orquesta; en el teatro haces un solo con un único instrumento".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 19 de junio de 1989