Cartas al director
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Manifestarse en Atocha

No sé por qué todas las manifestaciones de fin de semana han de hacerse por la calle de Atocha; pero así es, y quien paga el pato son los vecinos de esta calle, que todos los sábados saben que no pueden salir de su casa a partir de las doce de la mañana ni aparcar su coche a la puerta. Pero además saben también que después de cada manifestación queda un rastro indeleble de pintadas que ensucian las paredes, sin respetar los monumentos histórico-artísticos como la iglesia de San Sebastián y la casa recientemente restaurada donde se imprimió El Quijote (hoy sede de la Sociedad Cervantina). Por lo visto, la Delegación del Gobierno autoriza la manifestación y a continuación ignora lo que hagan los manifestantes.Pero ahora resulta que también sin manifestación hay pintadas. Los de HB, abusivamente, han embadurnado con sus siglas las sufridas paredes y tiendas de Atocha. Los comerciantes se preguntan qué han hecho ellos para ser objeto de la predilección de los defensores de ETA. Pero no pueden quejarse demasiado: mientras no les pase lo que a los colegas de Zorroza (Bilbao), cuando hace casi un mes los brazos y piernas descuartizados de los policías que desactivaban un coche bomba caían con estrépito sobre escaparates y ventanas. Aunque ya es vergüenza que vengan a pedir el voto a la capital de España quienes justifican tan horribles crímenes.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 14 de junio de 1989.

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