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El Papa celebra una misa con obispos luteranos en Noruega

El papa Juan Pablo II y el obispo luterano Nidaros Bremer celebraron ayer un encuentro ecuménico nacional en la catedral luterana de Trondheim, el mayor monumento de arte de toda Escandinavia, al que sólo acudieron cuatro de los 11 obispos luteranos de Noruega. En la segunda jornada de su primera gira por Escandinavia, el Papa viajó por la tarde a Tromso, al norte del Círculo Polar Ártico, donde celebró una misa nocturna bajo el sol que desde ahora, y hasta finales de julio, nunca se pone en esta región del mundo.En la hermosa catedral luterana de Trondheim, donde han sido coronados y enterrados 10 reyes, una comunidad de 1.000 luteranos y 200 católicos pudieron ver al Papa de Roma y al pastor Nidaros arrodillados y orando, en silencio, codo a codo ante el altar.

El obispo luterano subrayó en su discurso, teniendo presente las polémicas en torno a este visita del Papa, que una familia de creyentes "separados desde hace siglos se disponían a dedicar juntos una hora al Señor".

"En esta hora preciosa" añadió, "nuestra Iglesia se une de nuevo por unos instantes, pero no todas las heridas están aún curadas. Aún hay huecos aquí. No estamos todos". En efecto, de los 11 obispos luteranos de Noruega que debían haber participado, sólo cuatro estaban allí. Los demás se habían negado a ir, alegando razones diversas. Uno de ellos condenó el hecho de que, según él, el Papa está llevando hacia atrás el ecumenismo y que Roma se cierra a la nueva teología. Un rico empresario local ha editado por su cuenta una publicación de 600.000 ejemplares en la que se tacha al Papa de anticristo.

El Papa hizo un discurso ocho veces más largo que el del pastor luterano, en el que se mostró, como ha sido la tónica de esta gira, prudente y tolerante. Y repitió el concepto de "desafío", que ha estado empleando en sus discursos de estos días, al afirmar que los cristianos noruegos deben abrir hoy "un nuevo capítulo como respuesta a los muchos desarios de un mundo que cambia".

Por la noche, en Trorriso, Juan Pablo II, en la sugestiva ciudad de 50.000 habitantes, batió de nuevo varias marcas: estuvo por vez primera, como subrayó él mismo, donde el sol luce 24 horas al día, y por primera vez también puso el pie más allá del Círculo Polar Artico, ya que Tromso está a 70 grados de latitud norte.

[Por otra parte, un portavoz de la Iglesia católica de Hungría afirmó que el Gobierno húngaro quiere establecer lo antes posible relaciones diplomáticas con el Vaticano, rotas desde 1945, informa Reuter].

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de junio de 1989