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Los 16 cantantes catalanes prosiguen su encierro de protesta en la Generalitat

La acción finalizará a las ocho de la tarde de hoy

Los 16 cantantes catalanes -entre los que se encuentran Lluís Llach, Raimon y Maria del Mar Bonet- que el pasado lunes se encerraron en la sede del Departamento de Cultura para exigir mayor presencia en los medios de radio y televisión autonómicas -TV-3 y las emisoras de la Generalitat- persistían ayer en su actitud de protesta. En las primeras 24 horas de su encierro, los cantantes comieron bocadillos y magdalenas y tomaron café con leche, que recibieron por orden del conseller Joan Guitart y con cargo al presupuesto del departamento, según informaron fuentes de esta institución.

La sede del Departamento de Cultura, en La Rambla, permanecía ayer cerrada a cal y canto. Un dispositivo de Mossos d'Esquadra con uniforme de campaña custodiaba la entrada y sólo permitía el acceso al edificio de los funcionarios y de las pocas personas autorizadas, entre las que se encontraban los diputados autonómicos.En la Sala de los Espejos, donde los cantantes se encontraban encerrados, se vivía un clima distendido, hasta el punto que Raimon, por ejemplo, deambulaba por la mañana en pijama, informaron fuentes del departamento. Nada turbó la pacífica permanencia de los cantantes en el interior de las dependencias administrativas, adonde llegaron el lunes pertrechados con instrumentos musicales y sacos de dormir. El conseller de Cultura, Joan Guitart, adoptó en esta ocasión una estrategia diametralmente opuesta a la utilizada en sus tiempos como titular de la cartera de Enseñanza frente al encierro protagonizado por un grupo de maestros.

Menos afortunados que los cantantes, los maestros fueron desalojados sorpresivamente a las cinco de la madrugada por un numeroso contingente de Mossos d'Esquadra. Cortada igualmente su comunicación con el exterior, los maestros tuvieron que proveerse en su día de vituallas a través de las ventanas. A los cantantes, en cambio se les sirvió, con cargo al presupuesto del departamento, bocadillos, café con leche y magdalenas, todo ello procedente del bar instalado en el interior del edificio. Degustaron, asimismo, otros alimentos procedentes del exterior.

Las atenciones que Guitart dispensó a los cantantes tuvo, pese a todo, sus límites. No se autorizó, por ejemplo, que se les pasaran las llamadas telefónicas. Fuentes del departamento justificaron esta orden en el hecho de que la sala que habían elegido los cantantes para el encierro no tenía teléfono. "Respetamos el encierro", señalaron las fuentes informantes, "pero no se va a permitir que [la Sala de los Espejos] se convierta en una sala de audiencias".

El encierro coincidió con la celebración anoche en el Centre d'Art Santa Mònica, situado justo enfrente de la sede del departamento, de la fiesta de la creatividad, en la que Lluís Llach debía ser galardonado con el premio Exits d'or 1988 por su disco Geografia. La jornada fue pródiga en comunicados. El Departamento de Cultura calificó de "negativa" la acción de los cantantes, ya que "dificulta", según se afirmaba en una nota, "el buen clima de relación para el diálogo y el acuerdo" en el proceso negociador.

La Corporación Catalana de Radio y Televisión (CCRVT) hizo pública una relación de las 20 medidas -de las que los cantantes fueron informados el pasado 21 de abril- que se proponía poner en práctica para incrementar la presencia de la música y la canción catalana en la radio y la televisión autonómicas.

En contra de lo afirmado por la CCRW el lunes, los representantes de la Associació de Cantants i Intèrprets en Llengua Catalana (ACIC) encerrados en el Palau Marc afirmaron, en un comunicado difundido anoche, que las negociaciones con TV-3 se habían roto el pasado 24 de abril.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 31 de mayo de 1989