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Los partidos vascos suspenden hoy sus actos electorales en protesta por el asesinato de tres policías

Los partidos vascos, a excepción de Herri Batasuna (HB), acordaron ayer suspender los actos de la primera jornada de campaña electoral para las elecciones al Parlamento Europeo como muestra de repulsa al asesinato en Bilbao de tres artificieros, dos del Cuerpo Nacional de Policía y uno de la Ertzaintza (policía autonómica). Los tres agentes, especializados en desactivación de explosivos, fueron alcanzados de Heno por la explosión de un coche bomba, presumiblemente preparado por la organización terrorista ETA. Los cuerpos quedaron reducidos a fragmentos, y los restos, esparcidos por varias decenas de metros a la redonda.

La suspensión durante el día de hoy de todos los actos relacionados con la campaña electoral fue adoptada a iniciativa del presidente del Gobierno autónomo, José Antonio Ardanza. El lehendakari entró en contacto telefónico por la mañana con los dirigentes de las formaciones firmantes del pacto de Ajuria Enea por la normalización y pacificación de Euskadi.Todos los partidos consultados aceptaron la suspensión de los actos electorales. Eusko Alkartasuna (EA) tardó varias horas en confirmar su participación en la protesta común por dificultades de contacto entre su secretario general, Inazio Oliveri, y su presidente, Carlos Garaikoetxea, ambos de viaje fuera del País Vasco. Ardanza señaló a mediodía que el sentido de su iniciativa era oponer el silencio a la violencia terrorista, como manifestación de la repulsa de los demócratas.

Además del partido presidido por Garaikoetxea se sumaron a la iniciativa el Partido Nacionalista Vasco (PNV), el Partido Socialista de Euskadi (PSE-PSOE), Euskadiko Ezkerra (EE), el Partido Popular (PP) y el CDS. Herri Batasuna, por el contrario, mantiene hoy la celebración en el parque Echevarría, de Bilbao, de una fiesta mitin de apertura de campaña. Un portavoz de la coalición declaró que no existe motivo para suspender ningún acto y que tampoco han sido invitados a hacerlo.

El atentado que causó la muerte a los tres artificieros fue cuidadosamente preparado por la organización terrorista para dificultar la desactivación del coche bomba y garantizar que se produjeran vícitimas. Los fallecidos son Manuel Jodar Cabrero, de 35 años, natural de Rubite (Granada); José María Sánchez García, de 34 años, natural de Galinaduste (Salamanca), y Luis Hortelano García, de 33 años, natural de Bilbao. Los tres estaban casados y tenían dos hijos.

Jodar y Sánchez pertenecían al Cuerpo Nacional de Policía desde 1975 y 1981, respectivamente. Hortelano había ingresado en el mismo cuerpo en 1982. En 1986 lo abandonó para ingresar con la quinta promoción en la academia de la Ertzaintza, en Arkaute. Gracias a su experiencia en desactivación de explosivos fue designado responsable y monitor de la unidad de artificieros de la policía vasca, en formación desde febrero de 1987.

Desde el año pasado, Hortelano solía acompañar a los artificieros de la policía siempre que éstos intervenían, movido por su deseo de mantenerse al día sobre las nuevas técnicas y de acumular el máximo de experiencia. Los tres policías saltaron en pedazos a las 8. 10 de la mañana al estallar un bidón con 20 kilos de amonal, 40 de metralla y un multiplicador de pentrita colocado en el maletero de un taxi robado.

Los tres artificieros trabajaron desde las seis de la mañana para desactivar el coche bomba, después de que hubieran sido desalojadas las viviendas próximas para evitar riesgos. Primero detonaron un cebo con el que abrieron el maletero. Tras activar un segundo cebo y esperar aproximadamente media hora por si la apertura del capó ponía en marcha algún mecanismo de relojería, trataron de retirar el bidón del automóvil.

El artefacto estalló en ese momento, activado probablemente por algún mecanismo de estabilidad. La explosión alcanzó de lleno a los tres hombres, cuyos restos, confundidos con fragmentos de chapa y piezas del motor, quedaron esparcidos en varias decenas de metros a la redonda y sobre las fachadas de algunos edificios próximos. El fragmento humano de mayor tamaño que pudo recogerse después de acordonar la zona era del tamaño de un libro. Las cabezas de las tres víctimas quedaron prácticamente pulverizadas, según confirmó un portavoz del Gobierno Civil.

Otros ocho policías nacionales y un bombero sufrieron lesiones, aunque a mediodía sólo dos continuaban en observación en el hospital Basurto con heridas de menor gravedad. El atentado había sido concebido como una trampa. A las cinco y media de la madrugada, un artefacto estalló en un concesionario Peugeot del barrio de Zorroza.

La policía localizó poco después cerca del lugar el taxi, que había sido robado a punta de pistola por dos hombres la noche anterior en Amorebieta. El hallazgo del taxi robado indujo la sospecha de que se trataba de un coche bomba.

La capilla ardiente de las víctimas fue instalada por separado. Los féretros de los dos policías quedaron en el Gobierno civil a media tarde. A la misma hora, se abrió en unas dependencias de la Ertzaintza en el centro de Bilbao la capilla ardiente del agente de la policía autónoma.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 25 de mayo de 1989

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