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Rumanía pide que el Pacto de Varsovia actúe contra la "actitud hostil" húngara

Rumanía ha solicitado una reunión extraordinaria del Pacto de Varsovia para tratar sobre la "actitud hostil" de Budapest hacia el régimen de Nicolae Ceaucescu. Las relaciones entre Rumanía y Hungría, aliados en el Pacto de Varsovia y vecinos, están prácticamente paralizadas por la represión en Rumanía de la minoría húngara y las cada vez mayores divergencias ideológicas.

Los cambios en el sistema comunista clásico emprendidos en Hungría han creado graves conflictos a este país con algunos vecinos más reacios a la democratización. Con práctica libertad de expresión, la radio húngara transmite hacia Rumanía, y una entrevista en la televisión húngara al que fuera dirigente de la primavera de Praga, Alexander Dubcek, provocó hace días duros ataques de la Prensa oficial checoslovaca a la dirección del país vecino.La denuncia rumana de la apertura húngara y la solicitud de medidas no especificadas del Pacto de Varsovia se produce días después de que Hungría lanzara duros ataques a Rumanía en el Foro de la Información de la Conferencia de Seguridad y Cooperación en Europa, que se clausuró el día 12 en Londres. Está en abierta contradicción con la actitud de Bucarest en el pasado. Rumanía fue el único país del Pacto de Varsovia que se negó a intervenir en Checoslovaquia en 1968.

Informaciones de Bucarest señalan que el régimen quiere que la alianza socialista debata sobre la evolución democratizadora húngara, que considera antisocialista", y los riesgos que ésta implica para todo el bloque. La reunión extraordinaria se celebraría inmediatamente antes de la cumbre regular del Pacto de Varsovia, los días 7 y 8 de julio.

Pese a las severas medidas de control en la frontera entre los dos países por parte de la guardia fronteriza rumana, decenas de miles de refugiados de etnia húngara, alemana y rumana logran cruzarla y gozan de la protección oficial de Hungría. Los que no pertenecen a la minoría húngara prosiguen después viaje hacia algún país occidental que les conceda asilo.

La solicitud rumana parece condenada al fracaso, aunque es posible que algún régimen socialista, afectado ya por la transición política húngara, se sume a esta iniciativa. Dado el desprestigio de Ceaucescu, especialmente en Moscú, Varsovia, Budapest y Sofía, sólo podrían aliarse con Rumanía las direcciones políticas de la RDA y, difícilmente, checoslovaquia.

Días antes de conocerse la iniciativa rumana se supo en Alemania Occidental que guardias fronterizos húngaros han permitido la huida a Yugoslavia, y consiguientemente a Occidente, de una familia de alemanes orientales sorprendida cuando cruzaba ilegalmente la frontera. La patrulla descubrió a tres adultos alemanes orientales y a un niño, los enfocó con la linterna y se alejó del lugar tranquilamente. Los huidos escribieron una carta al jefe del Estado húngaro, Bruno Straub, en la que agradecían el gesto de los soldados. Este hecho y el ya iniciado desmantelamiento de las alambradas fronterizas húngaras hacia Austria, así como el gran malestar del régimen dé Berlín Este por lo que considera "desviacionismo" de Budapest, pueden hacer de la RDA un aliado de Rumanía.

Estos dos países son los más firmemente opuestos a emular a la URSS en su política reformista liberalizadora. Berlín Este recibió recientemente con hiperbólicas expresiones de aprecio al presidente Ceaucescu, al que en otras capitales del este de Europa ya se critica abiertamente desde la Prensa independiente y oficial.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 15 de mayo de 1989