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Miklós Barabás: "El proceso de cambio político en Hungría es irreversible"`

J. M., El proceso de cambio político y la democratización en Hungría son irreversibles y los pacifistas de ese país apoyan ese proceso reformista, afirma Miklós Barabás, presidente del Consejo Húngaro por la Paz, que ha asistido en Madrid a una reunión preparatoria de la VIII Convención por el Desarme Nuclear, que se celebrará en Vitoria del 6 al 9 de julio. También ha expuesto la propuesta de anular el traslado de los cazahombarderos F-16 desde Torrejón a Italia, a cambio de una retirada similar de armamento soviético estacionado en Hungría.

Miklós Barabás, un profesor de historia, de 42 años dedicado por completo a su trabajo pacifista, afirma que el cambio húngaro es inevitable: "No podemos seguir como hasta ahora, tenemos que plantearnos una nueva interpretación filosófica y un entendimiento nuevo del socialismo. Todo debe trabajar en interés del ciudadano, que es el centro de la sociedad. Nosotros reclamamos una Hungría moderna, donde los ciudadanos se sientan confortables, confiados en crear la Hungría del siglo XXI", señala.

En el proceso de cambio húngaro, Miklós Barabás apunta dos enemigos, dos posibles tapones políticos que hay que superar. Por un lado, los que critican el pasado y no cesan de denunciar el "ustedes trabajaron en el pasado", "ustedes no tienen credibilidad". Por otro, los fundamentalistas, los que no entienden las necesidades del cambio, los que no cesan de pedir "orden y no confusión", "los que sólo piensan en términos de blanco y negro".

En medio de esos dos enemigos, Miklós Barabás incluye otro obstáculo nada despreciable: la falta de rodaje democrático de la población húngara, acostumbrada durante 40 años al verticalismo del ordeno y marido, frente a la transparencia y a la horizontalidad, añade Barabás, que debe presidir la vida política.

¿Y quienes van ganando en esa pugna? Responde Barabás: "Aquellos que dicen sí a una Hungría moderna integrada en las naciones europeas, aquellos que quieren ser socios integrados del proceso europeo".

La filosofía de los pacifistas húngaros, como fiel reflejo del ambiente que vive su país, es abiertamente europeísta. 'Queremos una Europa para los europeos, una nueva Europa con un futuro común para todos sus ciudadanos, sin barreras artificiales".

Miklós Barabás fue presidente de la Federación Mundial de la Juventud Democrática de 1977 a 1984, hasta que dejó de ser suficientemente joven para seguir presidiendo ese organismo. Desde entonces se dedica plenamente al movimiento pacifista húngaro, creado en 1984 y ligado inicialmente al partido comunista, pero que actualmente, según él, no depende del Gobierno ni de partido, político alguno.

Sobre las perspectivas del partido comunista húngaro en las próximas elecciones democráticas, que se celebrarán el año próximo, cuando culmine el actual proceso de reforma política, Barabás dice que si el partido comunista consigue recuperar su credibilidad, con una oferta y un programa concreto, puede conseguir la mayoría. Pero en cualquier caso, cree que lo ideal sería un Gobierno de coalición, en el que se integraran otros partidos, "los nuevos, que ahora lo tienen muy fácil, porque no han tenido responsabilidades de Gobierno y pueden criticarlo todo".

"Pero el país sólo puede funcionar con unidad, y en ese sentido lo más apropiado sería un Gobierno de coalición, con responsabilidades de Gobierno para todos. Y en esa dirección, el Consejo Húngaro por la Paz los anima a que trabajen juntos", añade Barabás, que admite que, de acuerdo a los cambios que se están llevando a cabo en su país, el sistema de democracia parlamentaria occidental funciona mejor que las democracias populares del Este europeo.

Sobre la propuesta de cambiar el no estacionamiento de los F16 norteamericanos en Italia por una retirada similar de armamento soviético estacionado en Hungría, Miklós Barabás señala: "Se trata de una propuesta en pro de un equilibrio de fuerzas en Europa; una, propuesta de paz cuyas modalidades tendrían que ser analizadas por expertos militares y sometida a la opinión pública y a los parlamentarios de los países afectados".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 17 de abril de 1989

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