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Crítica:

Música por la Revolución Francesa

Se trataba de conmemorar el segundo centenario de la Revolución Francesa, y, por ello, los músicos universitarios confeccionaron su programa con una serie de obras que, de una u otra manera, responden a la idea y al sentimiento de la libertad.Tras la Marcha húngara, de Berlioz, escuchamos La cautiva cantada por la mezzosoprano Madeleíne Jalbert. El tenor Pierre Capelle protagonizó el aria de Sansón, precedida de la introdución y canto de hebreos, de la ópera Sansón y Dalila, de Saint-Sáens, y el coro entonó el celebérrimo Va pensiero, de Nabucco.

Aun orquestada por otra mano, la de Eric Durand, *laMarcha revolucionaria, de Schumann, acusa, en su brevedad, el sello característico de su autor. Desde ella saltamos al brasileño Villa-Lobos y su Invocación en defensa de la patria, de 1943, a Dimitri Shostakovich en un fragmento de El canto de los bosques. Lo más interesante, como novedad, fue otro oratorio, el de sir Michael Tippett, Un muchacho de nuestro tiempo, Intervinieron todos los solistas y agrupaciones, que para cerrar el acto entonaron una vibrante Marsellesa.

Coro y Orquesta de la

Universidad de la SorbonaDirector: J. Grimbert. Obras de Beriloz, Saint-Sáens, Verdi, Schumann, Villa-Lobos, Shostakovich y Tippett. Auditorio Nacional, 11 de abril.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 13 de abril de 1989

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