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Un pastoreo muy poco bucólico

La tensión entre ganaderos y agricultores provoca agresiones y amenazas en Andalucía

La eterna disputa de ganaderos y agricultores por los derechos de las vías pecuarias, que en Andalucía suman un total de 112.472 hectáreas -el 1,3% de la superficie total de la región-, se ha puesto de relieve con la agresión sufrida por el cabrero de la localidad gaditana de Medina Sidonia Manuel Gómez Laguna al transitar con su ganado por una vía pecuaria cultivada en la finca Cantora, propiedad de la cantante Isabel Pantoja. También el cantaor de flamenco José Domínguez, El Cabrero, sufrió por las mismas causa amenazas de muerte en Aznalcóllar (Sevilla).

Manuel Gómez, de 45 años de edad, fue agredido por dos guardas a caballo, el pasado día 8, cuando pastoreaba con sus 200 cabras por la cañada real de Algeciras. "Me aprisionaron entre los dos caballos y mientras uno de los guardas, el de la finca Rendón, me obstaculizó el paso, el otro, que trabaja en la finca Cantora, me golpeó con un palo desde el caballo. Yo sostenía a mi perro con una mano y me defendía como podía con la otra, pero perdí el conocimiento", dijo el cabrero. Tras la agresión, Manuel Gómez, que sufrió heridas en tórax y brazos, fue trasladado a la clínica de la Seguridad Social de Cádiz, donde permaneció un día en observación.Sin embargo, la versión que de los hechos dan Juan Cuevas y Francisco Montero, encargado y guarda de la finca Cantora respectivamente, es distinta a la del cabrero. "El día de la pelea íbamos sólo nosotros dos, lo del guarda de la finca Rendón se lo ha inventado él para crear mas problemas", dijeron.

"Juan y yo", dice Francisco Montero, "cabalgábamos por la cañada real de Algeciras, en la que se encontraba Manuel Gómez, cuando éste comenzó a ínsultarme y me tiró una piedra que me dio en el codo. Para defenderme le pegué un palo en la espalda".

Después de visitar al médico de Medina Sidonia, los dos trabajadores de Cantora denunciaron los hechos en el cuartel de la Guardia Civil. "El cabrero pasó el día siguiente esperándome con un palo y una navaja cerca de la entrada de la finca" añadió Francisco Montero.

"Nosotros", dijo Juan Cuevas, "hemos tenido muchos problemas con Manuel porque mete las cabras dentro de la finca, sembrada de trigo, incluso rompiendo las alambradas Este hombre ha tenido enfrentamientos con todos los del pueblo porque se mete en lo que no es suyo".

Tercera agresión

Según Manuel Gómez, ésta es la tercera agresión que sufre, desde que hace cuatro años tuvo que abandonar la doma vaquera -actividad con la que consiguió el Premio Nacional de Doma Vaquera Profesional en 1974- a consecuencia de una caída y dedicarse al pastoreo.El cabrero, que vive en el pago de Los Arenalejos con siete de sus ocho hijos, uno de ellos deficiente mental, manifestó que "no voy a consentir que vengan otra vez a por mí, porque mi vida y la de los míos están antes que las suyas".

En junio del pasado año Manuel Gómez tuvo que presentarse ante el cuartel de la Guardia Civil de Medina Sidonia por haber sido denunciado por Manuel Vega, que tiene arrendada la finca Los Arenalejos, colindante con el Padrón de los Andreses. Esta vía, de unos 30 metros de ancho, ha sido cultivada y reducida a 10 metros Vega presentó la denuncia por que las cabras de Manuel Gómez habían estropeado sus sembrados. Al cabrero, que fue al cuartel compañado de esposa, Dolores Losada, lo trasladaron a la prisión de San Fernando.

"Cuando vi que me separaban de mi mujer creí que me moría y me dio un fuerte dolor en el pecho", dijo Gómez. "Estuve dos días ingresado en el hospital de Mora y luego una semana en el hospital Psiquiátrico de El Puerto de Santa María. Allí me hicieron un montón de jueguecitos de niños, porque la Guardia Civil había dado a entender en su informe que yo estaba loco. Dolores Losada fue puesta en libertad tras pasar una noche en la cárcel. "Cuando regresé a mi casa las cabras habían enfermado, ya que nadie de la familia sabe ordeñarlas más que yo. De las 95 cabras que tenía, tuve que vender 62 para carne porque ya no producían leche y todavía no me he recuperado de las pérdidas. Aunque ahora tengo muchas más, no producen ni la mitad que las otras", añadió Manuel Gómez.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 1 de abril de 1989