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CARTAS AL DIRECTOR

El silencio peligroso

Le felicito de todo corazón por su acto valiente en defensa de la libertad y dignidad humanas, mediante el anuncio: En defensa de Salman Rushdie y la libertad de expresión. Declaración mundial.

Como ciudadano libre suizo, a la vez que representante de intereses de mi país en España, no puedo quedarme en silencio. Soy de procedencia judía y familiares míos fueron asesinados en los campos de concentración de Hitler. ¿Por qué fue posible aquello? Porque una mayoría silenciosa lo permitió y, por tanto, comparte la responsabilidad por los hechos ocurridos.

Con nuestro silencio demostramos lo poco que apreciamos los maravillosos valores de nuestro mundo libre. Si no estarnos dispuestos a luchar por nuestros valores no hemos de sorprendernos si algún día los perdemos. El silencio ante el terror, el crimen, la injusticia y la arbitrariedad no es tolerancia: es permisividad.

No se trata de estar de acuerdo o no con el libro de Rushdie. El no estar de acuerdo con el contenido no permite, sin embargo, condenar a su autor o censurar el libro. Y mucho menos expresar amenazas de muerte. Y precisamente ante estas amenazas de muerte no nos podemos quedar callados.

Convoco mediante la presente a las autoridades suizas competentes para que tengan la oportunidad de expresar la postura oficial suiza, a la vez de no dejar sitio a interpretaciones.-

consejero delegado de Gustavo Käser (España), SA, Entrenamiento de Directivos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 22 de marzo de 1989