Tropas especiales de policía toman posiciones en Kosovo

La presidencia colectiva yugoslava ordenó ayer por la tarde el envío de las tropas especiales de la policía federal a la provincia de Kosovo, donde desde hace seis días la huelga general ha paralizado toda la actividad económica. También proclamó que no se descarta el uso de otras medidas si la situación empeora, como podría ser una inminente implantación del estado de excepción en esta provincia de mayoría albanesa.

La iniciativa política de los máximos dirigentes serbios y yugoslavos en la provincia de Kosovo ha fracasado: los 1.300 mineros que llevan seis días encerrados en el interior de la mina Trepca siguen negándose a salir. Su estado de salud empeora y más de 90 han sido hospitalizados. Los mineros, en su mayoría albaneses, condicionan su salida a la dimisión del jefe del partido de Kosovo, Rahman Morina, que cuenta con el apoyo serbio, junto con otros dos dirigentes: Ali Sukria y Husamedin Azemi. Los mineros dieron la besa -juramento, palabra de honor irrevocable entre los albaneses, más fuerte que la ley-. Es imposible especular sobre el desenlace de la situación. Sin embargo, según un intelectual albanés de Pristina, "los mineros están dispuestos a la autodestrucción para defender su honor y no dejarse manipular". Según la radio de Belgrado, dos toneladas de explosivos se encuentran en la mina En solidaridad con los mineros, miles de estudiantes y escolares llevan tres días congregados en el estadio deportivo 25 de Mayo.El drama en la provincia serbia de Kosovo continúa y toda actividad económica está paralizada. La noche del viernes el presidente de la Liga de los comunistas de Yugoslavia, Stipe Suvar, bajó a la mina para hablar con los obreros. Sin resultado. Desde el primer día del encierro los mineros pidieron el diálogo con Suvar y el dirigente servio Slobodan Milosevic, pero éstos acudieron cinco días más tarde. Los mineros se oponen a las enmiendas a la Constitución serbia y al nuevo dirigente político de la provincia, elegido gracias al apoyo serbio.

Por otro lado, la población servia y montenegrina en Kosovo envió dos delegaciones a Belgrado pidiendo ayuda a la presidencia y al Ejército.

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