Crepúsculo dorado
"Sal, Bennie, y sorprende a la afición", debieron de indicarle a Bennie Wallace antes de empezar su concierto en el San Juan Evangelista. Y Bennie salió y sorprendió. Vaya si lo hizo. Imprecó, profirió bárbaros exabruptos, barbotó escalas inconcebibles y exhaló suspiros voluptuosos. Qué genio, qué carácter. No era un saxo tenor lo que tenía en las manos, era un huracán, una aspiradora puesta del revés, el secador de pelo del cíclope Polifemo.Y la afición, que medio llenaba el local, ¿cómo estaba? Pues asombrada, desde luego. Un servidor, por lo menos, se quedó atónito, boquiabierto, sin decir ni mu o ni pío, según prefieran la metáfora taurina u ornitológica. Al final, también estaba uno algo cansado, porque la formación de saxo, bajo y batería, sin piano, resulta árida y exige mucho al oyente.
Trío de Bennie Wallace
Bennie Wallace (saxo tenor), Dieter Ilg (contrabajo), Alvin Queen (batería). Colegio Mayor San Juan Evangelista. Madrid, 23 de febrero.
Los otros componentes de grupo tan espartano no asombraron menos que Bennie Wallace. El alemán Dieter Ilg, un contrabajo para el recuerdo, acompaña con prontitud y destreza. Algunos solos los empieza en plan científico, pero pronto entra en vereda y demuestra inspiración y coherencia. El batería Alvin Queen estuvo soberbio, y llegó a superar al líder: cuando Wallace se ponía florido, él era todo un jardín; cuando salía disparado, él iba diez metros por delante. Además, dio una lección de tacto en los temas lentos.
En cuanto al repertorio, se daba ese aire de banda sonora global o hilo musical ininterrumpido que inventó el bueno de Lester Bowie. Hay que mencionar entre los temas destacados un It's only a paper moon con ritmo caribeflo; el otro calipso, Saint Expedito, rico y nutritivo como los dulces del citado santo; la fea belleza o bella fealdad del Ugly beauty, de Monk, tema procedente de aquel Underground que tenía en la portada una vaca, un nazi y una guerrillera simbiótica.
Bennie Wallace tiene sentido del humor de bopper viejo, y coloca las citas más excéntricas cuando menos se espera: When you wish upon a star; Straight no chaser, en la despedida de Stardust, y sobre todo el Twilight time de los Platters, aquello del crepúsculo dorado que cantaron en español los Cinco Latinos y ahora recuerdan unos jóvenes modernos.
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