Escolares por obligación
En un editoríal de su periódico se decía, y con razón, que una de las pocas funciones que puede hacer el consejo escolar, a tenor de la legislación actual, es controlar la admisión de alumnos. Pues bien, en la escuela Milà i Fontanals, de Barcelona, de la que soy miembro del consejo escolar, no podemos. Esta escuela está en el barrio del Raval, distrito de Ciutat Vella, y en cada comienzo de curso y durante el mismo nos vemos en la obligación de admitir a todos los niños que nos mandan bajo amenazas de cierre de aulas y otras sutilezas. Resulta curioso que los niños y niñas que mandan están rechazados o expulsados de otras escuelas. También mandan niños inadaptados con graves problemas de relación con el entorno. Según la ley, deberían venir acompañados de profesores de apoyo y aulas especiales. Evidentemente, no vienen. Debido al tejido social del barrio, envían niños que no entienden ni una palabra de castellano.Los profesores, profesionales de la enseñanza, tienen suficiente con su ratio alumno-aula para que, además, deban ejercer de psicólogos, asistentes sociales y conocer muchas lenguas extran jeras. Normalmente no es así, so brecargándoles con un trabajo para el que no están prepara dos, con lo cual disminuye el nivel de la enseñanza. Una solución sería repartirpor todas las escuelas pú blicas a estos niños.- Josep Calvet i Gabriel.
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