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TRAS LA HUELGA GENERAL

Suárez afirma que el día 14 el presidente perdió "un pulso" con la sociedad

Los principales grupos de la oposición reprocharon ayer al Gobierno el haber desatendido durante meses las advertencias que desde el Parlamento le han hecho sobre la crispación que ha ido generando en la sociedad tanto el estilo como algunos contenidos de la política socialista. Todos los portavoces recordaron a Felipe González sus iniciativas parlamentarias, siempre rechazadas por el grupo socialista, si bien consideraron desproporcionado -excepto el portavoz de Izquierda Unida- el paro general.

"Desde hace tiempo viene usted echando un pulso permanente a la sociedad y el día 14 lo ha perdido", espetó Adolfo Suárez al presidente. Para el líder del CDS, el paro del día 14 "es también una reacción popular para poner término a una situación sobre la que actúa una mayoría absoluta que no dialoga, cercena las iniciativas de control por las minorías, es incapaz de compromiso y se cree en posesión de la verdad. Las dos instituciones básicas de mayor proyección política, el Parlamento y la televisión, están bloqueadas por su Gobierno, señor González", subrayó.A continuación, Suárez lanzó al presidente del Gobierno un conjunto de preguntas. "¿No considera usted", le interpeló, "que una democracia debe estar basada en el diálogo y la participación? ¿No cree que en política", inquirió, "se puede estar solo, aunque se cuente con una mayoría absoluta en el Parlamento, si el Gobierno se empeña en gobernar de espaldas a la realidad social?".

Suárez concluyó su intervención con la aseveración de que Felipe González ha sufrido el pasado día 14 tres derrotas: sobre su concepción de la política como un pulso, sobre su modo de gobernar y por el agotamiento de una política económica desequilibrada, en la que los salarios parecen ser la causa de todos los males. El presidente rehuyó contestar a los interrogantes de Suárez, pero no desaprovechó la oportunidad de advertirle: 'Se acerca usted mucho a lo que piden los sindicatos". Gerardo Iglesias, portavoz de IU, comenzó su intervención con una frase contundente sobre el seguimiento del paro: "España, al fin, quedó paralizada". Una expresión que suscitó protestas en los escaños socialistas, y ante lo cual rectificó la expresión "al fin" por la de "en fin", pero que no impidió una sutil acusación del presidente del Gobierno: "Esa frase explica en parte el paro general".

Iglesias aseguró que la huelga general ha sido necesaria, al haber quedado bloqueados otros mecanismos democraticos, enmarcó el paro en el deseo de profundizar la democracia por parte de los españoles y añadió que en este país nadie debe concebir políticas económicas sobre la base de sindicatos domesticados, "porque no los hay".

"Borrachera de poder"

El portavoz del Grupo Popular, Juan Ramón Calero, atribuyó en parte el paro del día 14 al enfado de: muchos ciudadanos ante "la. borrachera de poder que los socialistas están viviendo desde hace seis años". Un comportamiento que AP considera reflejado en el "enorme intervencionismo" del poder socialista, y del que el ejemplo más palmario es Televisión Española, y en la arrogancia subyacente en la convicción del Gobierno de que "la mayoría parlamentaria absoluta les proporciona estar en posesión de la verdad absoluta".

Calero reiteró la valoración aliancista de que el paro fue una iniciativa desproporcionada a la vez que inquirió al Gobierno por qué no adoptó antes del día 14 la actitud dialogante que mostró ayer. El portavoz de AP expuso un decálogo de criterios, entre los que citó "el rechazo de todo tipo de arrogancias, tanto del Gobierno como de los sindicatos, no vayamos a pasar de Herodes a Pilatos".

Miquel Roca, portavoz de Minoría Catalana, hizo un análisis de las causas de la huelga y coincidió, incluso con el propio González, en que no sólo se debió a aspectos sindicales sino que tuvo mucho que ver con "el estilo de los gobernantes socialistas". Roca afirmó que el Gobierno es arrogante "hasta en sus errores".

Roca instó, "con todo respeto", al presidente del Gobierno a que inicie inmediatamente conversaciones para establecer un acuerdo sobre política económica. En coincidencia con el Ejecutivo, el portavoz de Convergencia i Unió consideró que la negociación con los empresarios es imprescindible porque "hay que negociar con quienes tienen responsabilidades".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 22 de diciembre de 1988

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